Seguridad sin límites

Jorge Schwerter Hofmann  Gerente General Excon Construcción
Jorge Schwerter Hofmann
Director de Empresas
Cristian Moraga Torres Gerente General Mutual de Seguridad CChC
Cristian Moraga Torres
Gerente General Mutual de Seguridad CChC

En nuestros artículos anteriores, hemos mostrado la importancia de trabajar con las 7 Reglas de Oro, que van desde lo que significa el liderazgo que deben ejercer todas las personas de la organización (regla N° 1), pero principalmente los máximos responsables, hasta la regla N° 7, que nos muestra por qué tenemos que involucrar a toda la organización.

También, en el número anterior de esta revista, nos concentramos en los accidentes de tránsito, ya que estos son la principal causa de muerte dentro del ámbito de la Seguridad y Salud en el Trabajo.  Muchos de los accidentes laborales se producen precisamente debido al tránsito, ya sea porque suceden durante el trayecto hogar-trabajo-hogar o durante la jornada laboral. Como siempre nos ocurre, todos los análisis posteriores a cada accidente muestran que éstos pudieron haberse evitado.

Para “hacer cultura”, sabemos que la manera más fácil y menos costosa sería que todos pudiéramos aprender esto desde la casa, de cuando somos pequeños. Tenemos claridad de que contamos un gran déficit en este punto en nuestro sistema educativo. De hecho, ni siquiera en las carreras técnicas, ni las universitarias del área de la construcción tienen incorporadas en sus mallas curriculares los aspectos básicos de seguridad en el trabajo.  ¿Incomprensible? Sí, considerando el impacto que esto tendría y el relativamente muy bajo costo involucrado dado que los niños, al aprender el valor de la seguridad a edad temprana, se manejarían naturalmente así toda su vida, tanto en sus comportamientos como en sus decisiones.

Así como la educación desde que somos niños puede ser la manera menos costosa de “hacer cultura”, también es la que requiere más tiempo. Por lo que esto tendrá que correr por su carril (de hecho, ya hay pequeños esfuerzos en este sentido, partiendo por la nueva política nacional de seguridad) y no nos debemos detener a esperar a que ocurra, porque nosotros los adultos necesitamos reforzar la seguridad laboral ahora ya, dado que no nos educamos bajo esa premisa. Obviamente el costo de una educación tardía es mucho mayor, pero no se puede comparar con el costo de los accidentes.

Tendremos que repasar una y otra vez los temas de seguridad, para hacer que sea una real “forma de pensar”, y de tomar decisiones. Por un lado, al momento de desarrollar nuestras actividades empresariales y la definición de los múltiples aspectos operacionales, debemos colocar a la Seguridad como un elemento fundamental, de manera que el desarrollo normal de la empresa no exponga a riesgos a sus trabajadores. Por otro lado, debemos ser coherentes, y dar el ejemplo, mostrando que la seguridad debe ser un hábito. En este sentido, uno de los aspectos importantes es manejar el concepto de autocuidado. Cada uno de nosotros se debe preguntar qué tanto está preocupado de saber cómo debe cuidarse a sí mismo, si quiere además ayudar de manera efectiva a los demás a cuidarse. Hace un tiempo apareció en los medios, que solo el 8% de las personas que viajan en los asientos traseros, usa el cinturón de seguridad. En algo que parece evidente, no tenemos consciencia clara que debemos hacerlo. Y tal como tenemos este caso, ¿cómo actuamos cada uno de nosotros, los líderes, en nuestro día a día? ¿Cuántos de los que leerán este artículo tendrán extintor de incendios en su casa? ¿Lo saben usar todos los miembros de la familia? ¿Cuánto nos preocupamos de los riesgos a  los que nos enfrentamos cada uno de nosotros en forma cotidiana? ¿Respetamos los límites de velocidad en nuestro día a día, o los enchufes de nuestra casa u oficina cumplen con las normas y solicitaciones a los que los tenemos expuestos? En nuestra casa, ¿nos subimos a una escalera para arreglar algo en el techo o simplemente nos encaramamos?

El punto está en que el autocuidado del que muchas veces hablamos, debe partir por nosotros mismos. Cada uno de nosotros debe ir aprendiendo pequeñas reglas de comportamiento seguro, que nos permita estar conscientes que estamos incorporando esta cultura de seguridad en nuestra propia persona. El no hacerlo, se notará. Cuando vayamos a una faena, y como líderes, transmitamos la importancia de la seguridad, nuestros dirigidos notarán en pequeños detalles que no somos consecuentes con lo que predicamos y para ellos perderá toda importancia nuestro mensaje y más aún, tampoco nos creerán cuando les hablemos de valores, de la productividad y de tantos otros mensajes necesarios para el buen funcionamiento de la empresa.

Nuestra invitación es a mirarnos a nosotros mismos, a ser un real aporte para cuidar a nuestra familia y trabajadores. Como líderes debemos cumplir correctamente con nuestro rol, tomando decisiones que favorezcan una operación segura, y predicando con el ejemplo, porque sabemos de lo que estamos hablando.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders