Relación entre productividad y personal calificado

Diego Rojas Herrera, Hub Productivity Manager de Bechtel
Diego Rojas Herrera, Hub Productivity Manager de Bechtel

El factor de rendimiento o más conocido por su sigla en inglés como PF (Performance Factor), nos indica el nivel de rendimiento o productividad logrado durante la ejecución de un proyecto, en relación a los recursos estimados en la etapa de estudio. Esto es el producto del cociente entre horas hombre (HH) gastadas divididas por las HH ganadas, o bien, estimadas para la ejecución de un determinado alcance del proyecto.

Si bien este método permite llevar el control de lo ejecutado, también exige una buena evaluación de los recursos estimados en el presupuesto. Este Indicador Clave de Desempeño (del inglés Key Performance Indicator o KPI) no entrega la solución al problema actual, donde un 83% de los proyectos en la gran minería sufren de retrasos y alzas en sus costos, pero si puede ayudar a focalizar mejor los esfuerzos hacia el éxito.

Existen numerosos factores que influyen en la productividad. En un estudio realizado en los EE.UU., por el Instituto de la Industria de la Construcción (del inglés Construction Industry Institute, CII) se evaluaron 28 proyectos, logrando identificar 83 factores que pueden impactar la productividad a través de la utilización de la herramienta KAIZEN de Lean Construction. En el proceso se identificaron cuatro factores principales: documentación técnica completa antes de la ejecución, herramientas adecuadas para ejecución eficiente de los trabajos, materiales disponibles in-situ antes del montaje y contar con el personal indicado, previamente capacitado para ejecutar los trabajos. Así también, en otro estudio se concluyó que el factor de rendimiento mejoraba (PF<1) a medida que aumentaba la dotación de personal certificado (capacitado). Concluimos que para una mejora sustancial en la productividad a largo plazo, las empresas deben focalizarse en crear programas reales de capacitación para la mano de obra directa.

En el contexto internacional, varios países convergen en programas de capacitación regulados por leyes estatales financiadas por sindicatos, empleadoras y apoyadas educacionalmente por centros de formación técnica. Estos tres actores aportan según cada país, en mayor o menor medida, con el objetivo de lograr un trabajador altamente calificado en su especialidad. Todos estos programas cuentan con una preparación tanto teórica como práctica, siendo la parte práctica a la cual se le otorga mayor relevancia durante el proceso de entrenamiento.

Un ejemplo real de capacitación, es el caso de los instaladores de estructuras metálicas y enfierradura para hormigón, en EE.UU conocidos como Iron Workers. Ellos deben cumplir algunos requisitos básicos, tales como edad mínima (18 años), certificado de escolaridad y pertenecer a un sindicato, el cual aporta financiamiento al programa. El tiempo que se considera para capacitar a un trabajador puede extenderse entre 3 y 5 años. El proceso comienza con una fuerte instrucción en prevención de riesgo (primer semestre) para luego pasar al conocimientos en técnicas de soldadura, oxicorte, operación de alza hombres, uso adecuado en el uso de herramientas manuales y eléctricas, interpretación y detalle de planos, etc. Esta clase de educación favorece la productividad preparando además trabajadores multifuncionales. El entrenamiento es mayoritariamente práctico y apoyado con clases teóricas. El Estado fija como máximo 1 trabajador en entrenamiento cada 3 maestros para asegurar la calidad de la preparación del trabajador y prevenir riesgos en los proyectos.

Una opción para Chile podría ser el establecimiento de un programa de capacitación entre sindicato, empleador y centro de formación técnica con el apoyo de regulaciones y leyes que se mantuviera en el tiempo.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders