Regla N° 3: Definir Objetivos en Seguridad y Salud en el Trabajo

Jorge Schwerter Hofmann  Gerente General Excon Construcción

Jorge Schwerter Hofmann
Gerente General Excon Construcción

Cristian Moraga Torres Gerente general Mutual de Seguridad CChC

Cristian Moraga Torres
Gerente general Mutual de Seguridad CChC

Continuando con esta serie de artículos, referida a las “7 Reglas de Oro” que proponen desde ISSA Mining, como parte del programa “Vision Zero”, en esta oportunidad queremos referirnos a la Regla N°3, que estable la necesidad de Definir Objetivos y tener un Plan en Seguridad y Salud en el Trabajo.

En ediciones anteriores, ya hemos hablado sobre la importancia del Liderazgo (Regla N°1), y la necesidad de identificar los principales riesgos (Regla N°2). Es así, como luego de identificado los riesgos, es necesario priorizarlos, definiendo sobre cuáles vamos a trabajar y luego establecer objetivos generales, a nivel de la compañía. Cada objetivo tiene que contar con un plan de prevención, que debe ser parte del plan general de Seguridad y Salud en el Trabajo de la empresa.

Lo primero que tenemos que reforzar y tener claro, es que el objetivo principal de la empresa, es no tener accidentes graves y disminuir al mínimo la ocurrencia de incidentes de bajo impacto, pero que pueden mostrarnos situaciones de alto potencial. Para esto es necesario focalizar los esfuerzos para que el trabajo de prevención cumpla bien su cometido.

Desde ISSA Mining nos entregan algunos principios y recomendaciones que nos parecen importantes comentar.

Enfocarse en los riesgos principales supone un doble foco. Por un lado debemos mirar cuales son las situaciones que generan la mayor cantidad de accidentes, y desarrollar un plan para prevenirlos. Pero no debemos olvidar que hay situaciones que son de baja frecuencia, pero de un alto potencial de daño; a las personas, las instalaciones y  que terminan poniendo en riesgo la continuidad operacional de la empresa. Es por eso que debemos tener dos planes; uno para las situaciones de alta frecuencia y otro para aquellas situaciones que si bien son poco frecuentes pueden tener graves consecuencias.

Evite mucha dispersión que termina diluyendo los esfuerzos y resultados. Tener un set indiscriminado de indicadores, que no muestran las prioridades no tiene sentido, y puede conducir a errores.

Solo tener objetivos específicos claros, nos permitirá saber si estamos avanzando. Por eso nos recomiendan “Defina objetivos claros”; los que deben ser de cobertura (ej. cantidad de trabajadores a los que queremos llegar, porcentaje de acciones, etc.), procesos (con indicadores de cumplimiento y calidad) y de resultados (finalmente queremos evitar accidentes y enfermedades).

Para monitorear cómo vamos en la implementación del plan, es necesario tener un buen sistema de indicadores, el que debe ser complementado con elementos cualitativos, como pueden ser entrevistas personales, visitas en terreno y encuestas.

Tanto para la definición de los objetivos específicos, como en el desarrollo de los planes, es muy importante involucrar a los profesionales de prevención y a los trabajadores, por ejemplo a través de los Comités Paritarios de Higiene y Seguridad. Como en muchos otros aspectos de la gestión de empresas, la comunicación es clave para el éxito en esta materia.

Por ejemplo, debemos verificar si los mensajes y acciones están llegando a los grupos objetivos. También es necesario chequear si son entendidos y aceptados por los trabajadores.

Las campañas pueden ser muy útiles para sensibilizar, pero solo tienen efecto en el largo plazo, sin formar parte de un plan integral, y no como acciones aisladas.

Los objetivos específicos, sus planes e indicadores tienen que ser propios de la realidad de la empresa. Uno no puedo tomar el plan de una empresa y copiarlo. Estos planes deben reflejar la cultura y estrategia de cada compañía, así como la naturaleza de los trabajos que se van a ejecutar. De otra manera, no darán resultados, y perderá credibilidad y efectividad, pues todos los trabajadores se darán cuenta que el plan y sus objetivos no aplican a su realidad del día a día. De la misma manera, estos planes deben ir evolucionando en el tiempo, según va cambiando la realidad de la empresa.

Para terminar, les dejamos algunas preguntas que nos pueden ayudar:

¿Los objetivos en SST de tu empresa son claros y entendibles por todos?

¿Las normas de seguridad son claras y enfocadas en los principales riesgos, o son de tal cantidad que es imposible conocerlas todas?