Refugios mineros: Espacios seguros

Gentileza Codelco
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Definidos como puntos o zonas de seguridad confinados dentro de un entorno expuesto a importantes problemas de ventilación, los refugios evitan el ingreso de agentes externos potencialmente dañinos para quienes estén en el interior.

Hay dos tipos de refugios: fijos y móviles. Los primeros son parte de los túneles y se ubican en función de las distancias a las vías de escape, mientras que los segundos se transportan junto a los avances de las obras del proyecto.

A través del Decreto Supremo N°132, artículo 100, se establecen los requerimientos que debe cumplir todo refugio minero, para garantizar la sobrevivencia de las personas que se hayan visto afectadas por alguna situación de peligro, por un periodo mínimo de 48 horas.

Alfredo Saavedra L.
Periodista Construcción Minera

El trabajo en minería subterránea no es sencillo. Y es que, por sus características y las de sus operaciones, el potencial riesgo de derrumbes o emisiones de gases tóxicos, entre otros, siempre está latente. Por esta razón y para que el personal tenga lugares seguros donde ir ante posibles eventualidades, es que se preparan los refugios mineros. Estos se entienden como puntos o zonas de seguridad confinados dentro de un entorno (túneles) donde puedan producirse importantes problemas de ventilación. “Al hablar de confinamiento, se hace referencia donde no pueda ingresar ningún agente externo que afecte a quienes están al interior del espacio”, explica Rodrigo Barahona, especialista Sénior sector Minería de la Asociación Chilena de Seguridad, ACHS, agregando que deben ser lugares que cuenten con las condiciones de habitabilidad, salud e insumos básicos para enfrentar alguna situación de emergencia.

Los refugios dispuestos deben tomar en cuenta la dotación de personal, disponibilidad de espacio, circuitos de ventilación, salidas de emergencias, equipos autónomos respiratorios y las distancias a la superficie. “Nuestra normativa, a través del D.S 132, “Reglamento de Seguridad Minera”, nos indica que en los lugares en que haya tránsito de personas, movimiento de trenes y vehículos, se dispondrán refugios adecuados para el personal, identificados y señalizados debidamente”, explica Héctor Garay, gerente Zona Norte de la Mutual de Seguridad.

Tipos de refugios

Si bien al hablar de refugios se piensa en aquellos fijos, instalados en los túneles de la mina, también existen los denominados refugios móviles, que se utilizan principalmente durante las faenas de construcción de los mismos túneles.

“Para la construcción de un Refugio fijo se deben tener en cuenta diferentes aspectos técnicos estructurales del lugar y el entorno en que se emplazará como el tipo de roca del entorno, dimensiones de construcción, capacidad de ventilación y caudales, entre otros, además de contar con una capacidad de albergue superior, mientras que al contar con un refugio móvil, los aspectos técnicos, están definidos por fabricante, de acuerdo a la capacidad y los requerimientos del cliente solicitada para el refugio”, detalla Garay.

Los refugios fijos normalmente se definen por su ubicación física, cercanos a zonas críticas o complejas y en niveles demarcados por decreto en cuanto a la distancia entre las obras, de manera de dar tiempo a los trabajadores para que tengan la posibilidad de confinarse ante una situación de peligro. Como se mencionó anteriormente, estos espacios deben tener las condiciones para responder a las necesidades básicas de sus posibles usuarios. El espacio interior de las cámaras, se calcula en función del número de personas que pueda albergar el refugio. Las condiciones de habitabilidad, son certificadas por organismos especializados (como el DICTUC) donde se somete a los refugios, por ejemplo, a ensayos con generación de calor y dióxido de carbono para verificar que las condiciones ambientales interiores cumplan con los parámetros preestablecidos.

Cuando el espacio es fijo, el refugio queda como una parte más del túnel que previamente se haya designado como zona de seguridad respecto a las distancias y se acondiciona para cumplir con ese fin. “Si hay roca y esta es dura, se deja al descubierto, pero si el material es más inestable, se shotcretea y luego se realiza la instalación de una malla sujeta con pernos, que asegure que la condición instalada debajo de la caverna cumpla con todas las normas de seguridad en trabajos subterráneos”, detalla Barahona.

Las cámaras deben estar acondicionadas de manera que sean capaces de recibir el aire de la mina y filtrarlo y adicionalmente se instalan válvulas de alivio que evitarán el exceso de volumen de aire en el interior y la sobre presión impidiendo así el ingreso del aire contaminado. En caso contrario, también deben estar preparadas con un sistema de balones de oxígeno, cuya cantidad es calculada en función del número de trabajadores albergados. Cabe mencionar que los refugios fijos son capaces de cobijar a un mayor grupo de personas que los de tipo móvil y puede haber varios distribuidos a lo largo de la obra.

Respecto a los del segundo tipo, se utilizan para el frente de avance y mantienen la misma condición de habitabilidad mientras se van trasladando. Los refugios móviles permiten llevar el potencial de protección a los trabajadores expuestos a medida que se avanza la construcción. Algunos modelos, cuentan con una especie de “esquíes” en su parte inferior donde se suben a otras plataformas y así se pueden trasladar dentro de los túneles. Esto, tomando en cuenta que por las dimensiones del lugar, sería más complicado tratar de elevarlos o acarrearlos encima de equipos de mayor altura.

Elementos internos

De acuerdo al Decreto Supremo N°132, artículo 100, toda mina debe disponer de refugios en su interior, los que deben estar provistos de los elementos necesarios para garantizar la sobrevivencia de las personas que se hayan visto afectadas por alguna situación de peligro, por un periodo mínimo de 48 horas. Los elementos mínimos con los que deben contar en el interior son: equipos autorrescatadores (en un número relacionado con la cantidad de personas que desarrollan su actividad en el entorno del refugio), alimentos no perecibles (productos en conserva), agua potable que debe ser renovada frecuentemente y tubos de oxígeno. También deben incluir equipos de comunicación con la superficie o áreas contiguas, (equipos de radio y baterías) ropa de trabajo para recambio, elementos de primeros auxilios, como camillas y butacas y manuales explicativos para auxiliar a lesionados. Como parte de los procedimientos internos de la mina se debe ir certificando que estos insumos u otros como extintores, se mantengan al día cuidando sus fechas de vencimiento.

Un aspecto tan importante como el propio refugio minero, es la capacitación que se les da a los trabajadores para que puedan reconocerlos y utilizarlos de la manera adecuada. Los planes de emergencia y evacuación de las faenas mineras incorporan estas actividades, instruyendo al personal respecto al reconocimiento de las señales de emergencia del interior de la mina subterránea. Además, periódicamente se realizan simulacros donde se ordena la evacuación de la mina para determinar de esta forma los tiempos requeridos en el proceso. “También se debe manejar la información respecto a los jefes de turno de las faenas y la comunicación del ingreso, ya que no cualquiera puede entrar a faenas subterráneas y así se permite la identificación de los niveles de cobertura frente a la infraestructura a la que pueden quedar potencialmente expuestos”, agrega Barahona.

Tendencias y novedades

Debido a la constante preocupación de la industria por la seguridad en sus operaciones y de sus trabajadores, el mercado también ha ido ofreciendo una mayor gama de productos en cuanto a refugios móviles. Es el caso, por ejemplo, del módulo autónomo “Shelter”, de Garmendia, diseñado para albergar 20 personas en una situación de emergencia. De acuerdo a información de la empresa, el refugio cuenta con un sistema de depuración atmosférica que regula la concentración de oxígeno y dióxido de carbono asegurando las condiciones fisiológicas de los trabajadores en su interior durante 48 horas, en espera del personal rescatista. Cuenta con una doble pared que refuerza la resistencia estructural, tolerando la penetración de elementos punzantes, agentes abrasivos, ácidos, solventes y la alta temperatura, entre otros, además de estar térmicamente aislado y tener una barrera de material ignífugo. Desde Garmendia, se indica que su sistema eléctrico es sostenido por un banco de baterías capaz de soportar las demandas del refugio durante toda la estadía de los trabajadores, contando también con un sistema de comunicaciones autogenerado, que no requiere de alimentación eléctrica para su operación. Dentro de sus características técnicas destacan sus asientos reclinables, camillas desmontables, baño privado y sistema de apoyo interactivo (que considera desde las instrucciones de manejo de los equipos hasta guías de racionamiento y primeros auxilios). Además, cuenta con piso antiadherente que evita el cúmulo de elementos como tierra, barro y piedras y a su vez, actúa como contenedor de cal sodada, elemento de depuración de CO2  y también tiene un sistema de control de olores que funciona con un compuesto de carbón activado.

Otras empresas también presentan módulos con capacidades variables entre 6, 8, 12, 16 y 20 personas. Es el caso de la australiana ET Mining Solutions, representada en nuestro país a través de Response Chile Ltda. que cuenta con una variedad de elementos que incluyen una duración mínima de 72 horas, scrubber de CO2, aire acondicionado, oxígeno, sistema de comunicación, detector de gas, sirena, parlante, botiquín, agua, comida, baño y hasta juegos, que pueden ayudar a crear una atmósfera de calma, bajando los niveles de ansiedad de los ocupantes.

De acuerdo a información de la empresa, los refugios cuentan con diversos elementos gráficos (colores, reflectantes) que han sido definidos para facilitar el uso y visibilidad. Esta compañía también ofrece servicios de personalización para refugios fijos donde se toman en cuenta factores específicos del medio ambiente, incluyendo las dimensiones de la habitación, número de ocupantes, el tipo de roca, la cabeza mayor de la construcción y la temperatura de la roca virgen (VRT).

“En general, las mejoras de estos elementos van por el lado de la instalación de cámaras en los refugios y de los sistemas de comunicación, para que tengan un mayor alcance”, sostiene Barahona, agregando que también hay un mayor uso de energía led, una mayor duración de las baterías y avances en el tema de alimentación, donde hay proveedores que hasta ofrecen comestibles a través de pastillas (como sucede con los astronautas). “Incluso en un tema tan importante como son los baños, hay unos geles especiales que pueden absorber varias cantidades de líquido, utilizando menos espacio y descargas de agua”, comenta.

Así, los refugios mineros se presentan como los espacios encargados de otorgar seguridad subterránea. Ya sean móviles o fijos, ambos deben contar con los elementos necesarios para crear condiciones de habitabilidad, siendo importante también que las personas que los vayan a usar sepan conducirse dentro de ellos.

Uso de autorrescatadores
Si bien los refugios mineros están pensados para salvaguardar a los trabajadores que se desempeñan en faenas subterráneas, es importante recordar que hay otros elementos de protección personal que deben considerarse antes. Es el caso de los autorescatadores, equipos filtrantes que proveen protección respiratoria contra el monóxido de carbono (CO) y otros gases producidos como resultado de incendios o explosiones. Estos elementos permiten que el trabajador pueda llegar a la zona segura ya que entregan más tiempo (una hora) para poder encontrar o llegar al refugio. Los autorrescatadores son considerados por los expertos como elementos de seguridad básicos para todo aquel que trabaja en minería.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders