Recuperemos la competitividad en minería

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Álvaro Merino Lacoste
Gerente de estudios de Sonami

Actualmente, uno de los aspectos que más inquietan a la industria minera en Chile, es la pérdida de competitividad, expresada fundamentalmente por un importante aumento de costos y disminución de los niveles de productividad.

Los factores más relevantes que han incidido en el incremento de costos, en los últimos años, dicen relación con la disminución de las leyes de los minerales, el valor de la energía y el alza en el gasto laboral ante la escasez de personal calificado. Asimismo, se advierte un mayor precio en algunos insumos mineros y una importante apreciación de la moneda local, lo que implica que se requieren más dólares para pagar los costos en pesos.

También preocupa la pérdida de productividad. En efecto, la producción de cobre que explica el 90% del PIB de este sector productivo, entre el año 2004 y 2012, se mantuvo prácticamente constante, pues pasó de 5.420.000 toneladas a 5.455.000, respectivamente.  Periodo en el cual se invirtieron US$54.000 millones, en tanto que el personal ocupado aumentó sustancialmente.

Este deterioro progresivo en la competitividad, se refleja también en el Ranking que elabora el Instituto Fraser de Canadá, que mide la percepción de los inversionistas respecto del atractivo de los países para la inversión en minería. En 2009, Chile se encontraba en el séptimo lugar, en 2010 bajó al octavo, en 2011 se ubicó en el puesto 18 y en 2012 llegó al 23. Se trata de un índice que refleja el interés de los inversionistas por determinados distritos mineros.

La pérdida de competitividad se evidencia, también, en la revisión y postergación de algunos proyectos.

En septiembre del año 2012, teníamos una carpeta de inversiones por US$ 110.000 millones para los próximos diez años, de los cuales hoy US$ 43.600 millones están en proceso de revisión o se ha postergado la fecha de puesta en marcha, es decir, un 40% de la proyección inicial.

Los procesos de revisión se explican por condiciones de mercado, necesidades de financiamiento, mejorar estudios tanto de prefactibilidad, como de factibilidad y procesos, así como también para afinar los estudios en orden a mitigar los eventuales impactos ambientales, asegurar el abastecimiento de agua, contar con personal capacitado que permita desarrollar los proyectos y disponer de suministro eléctrico a precios razonables, y en algunos casos se han postergado, por decisiones de los tribunales de justicia.

La postergación de proyectos conlleva una menor producción minera futura, y una menor actividad actual en las operaciones  ligadas a la minería, particularmente en el proceso de inversión.

Al respecto, se debe tener presente que, de acuerdo a nuestras estadísticas y antecedentes de la Cámara Chilena de la Construcción, por cada 100 dólares de inversión en la minería, alrededor de US$ 44 se destinan a construcción, US$40 a equipos, US$8 a servicios de ingeniería y US$8 a otros itemes e insumos.

La postergación de proyectos, en definitiva, se traduce en menor crecimiento, empleo y desarrollo.

Por otra parte, también inquieta el sostenido aumento que están teniendo los costos, que se han incrementado fuertemente en los últimos años.

Lo anterior ha sido consecuencia de numerosos factores que están restando rentabilidad y aumentando los riesgos, tanto en la operación de los actuales yacimientos como en los futuros proyectos de inversión. El primero tiene relación con la continua disminución en las leyes del mineral, lo que obliga a mover cada vez más toneladas de material para obtener las mismas cantidades de producto, incrementando los costos de operación, transporte y proceso. En efecto, en el año 2005 la ley promedio de cobre de Chile era 1,07% y en el 2012 llegó a 0,86%, es decir, experimentó una caída de 20%.

Prueba de ello es el índice de costos de la gran minería privada y de Codelco que publica Cochilco. Éste pasó de 100 en 2005 a 235 en 2012. Adicionalmente, actualizando los datos en moneda 2013, el costo a cátodos en Chile pasó de US$0.93 por libra en 2005 a US$2.27 en 2012, en tanto que el promedio a nivel mundial, en ese mismo lapso, se duplicó pasando de US$1 a US$2,2 por libra.

Otro punto muy relevante tiene que ver con la energía y sus elevados precios que, en Chile, su valor es el doble en relación a otros países de la región. Este insumo básico es el principal costo de la industria. En efecto, el índice de costos de la energía se ha más que duplicado entre el 2006 y 2013. En el Sistema Interconectado Norte Grande (SING), su valor se incrementó de 100 en 2006 a 206 en 2013, lo que se traduce en un incremento de 106%, mientras que en el Sistema Interconectado Central (SIC) el aumento fue de 156%.

Adicionalmente, el agua en nuestro país es escasa; especialmente en la zona norte, donde se emplaza la mayoría de los proyectos. Frente a esto, se ha propuesto que la industria obtenga este recurso del mar, lo que sin duda es técnicamente viable, pero es necesario tener en consideración que ésta vale 4 veces más que el agua fresca.

Por otra parte, como gremio hemos observado un incremento fuerte y sostenido del costo del recurso humano, que lamentablemente no ha ido acompañado de igual crecimiento de la productividad. Al respecto considero oportuno señalar que en los últimos diez años el índice de costo de remuneraciones del país con base 100 en el año 2003 registra 173 en el 2013, es decir, ha crecido en 73%. Sin embargo, el mismo indicador para la minería en dicho periodo, aumentó más del doble alcanzando un valor de 209 en el 2013, esto es un incremento de 109%, treinta y seis puntos más que el promedio nacional.

Todos estos aspectos mencionados hacen que la pequeña, mediana y gran minería privada y estatal hayan aumentado sus costos de tal forma que, en muchos casos, ponen en riesgo su continuidad operacional, especialmente en las empresas mineras de menor escala productiva.

Adicionalmente, las compañías han adoptado estrategias innovadoras en su gestión, en sus procesos y están capacitando permanentemente a sus trabajadores, técnicos y profesionales, con el objeto de mejorar e incrementar los niveles de productividad.

Frente a este complejo escenario, es responsabilidad de todos los actores trabajar fuertemente en gestionar un cambio en esta tendencia para volver a tener la competitividad que caracterizó a nuestra minería.

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Revista Construcción Minera es la nueva publicación técnica de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la Cámara Chilena de la Co nstrucción (CChC), que además cuenta con el apoyo del Comité de Túneles y Espacios Subterráneos de Chile (CTES). Su enfoque consiste en el análisis de proyectos de construcción para la minería además de difundir nuevos productos, materiales, servicios, soluciones y sistemas constructivos orientados a este subsector.construcción