Proyecto de ley protección de glaciares: Discusión abierta

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La iniciativa tiene por objeto la preservación y conservación de los glaciares; los ambientes y periglaciares y el permafrost, definido en esta ley y, de manera supletoria, en la Estrategia Nacional de Glaciares del año 2009.

Se propone que no podrán realizarse en estas zonas actividades que generan impactos significativos o daños irreversibles a estos, como por ejemplo, la  realización de actividades que impliquen su remoción, traslado o destrucción.

La industria minera ha demostrado preocupación, ya que teme de que sea una restricción adicional al desarrollo de la industria, lo que podría causar la detención de grandes proyectos.

Patricia Avaria R.
Periodista Construcción Minera.

El 20 de mayo en el Congreso Nacional, el presidente de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara, diputado Daniel Melo (PS), junto al director nacional de la ONG Ambientalista Greenpeace, Matías Asún, en compañía de la denominada “Bancada Glaciar”, ingresaron formalmente un proyecto de ley que busca crear un marco jurídico que entregue protección a los glaciares chilenos, iniciativa que busca además que la Constitución Política le otorgue a los ventisqueros el carácter de bienes nacionales de uso público, dado que éstos representan reservas estratégicas de agua en estado sólido.

Carlos Estévez, director general de aguas (DGA) del Ministerio de Obras Publicas (MOP) cuenta que específicamente, la estrategia apunta a mejorar el conocimiento sobre lo que está ocurriendo con los glaciares de Chile, pronosticar cambios glaciares futuros, determinar sus posibles impactos para la sociedad y el sistema natural, en particular en relación a los recursos hídricos que generan.

Por su parte, el Dr. Pablo Wainstein, glaciólogo y gerente Regional Servicios Glaciares y Periglaciares Sudamérica en BGC Ingeniería, cuenta que el proyecto de ley de glaciares tiene sus orígenes de bastantes años atrás y que comenzó como una respuesta a necesidades surgidas de situaciones relacionadas a Campos de Hielo Norte y Sur, y su significancia hídrica debido a su gran tamaño e importancia geopolítica para el país. A medida que pasó el tiempo, se generaron otras instancias (como la aparición de proyectos industriales en las cercanías de cuerpos de hielo) que gatillaron en la población general una preocupación sobre los cuerpos de hielo, ahora independientemente de su ubicación, sea el norte, centro o sur del país, de su morfología, génesis y tamaño.

Carlos Gajardo, gerente de Medio Ambiente de Sociedad Nacional de Minería (SONAMI) afirma que solo dos países tienen ley de glaciares: Argentina y Kirguistán. El resto, como Canadá o Estados Unidos, los incluyen en sus Códigos de Aguas, porque los ventisqueros son una forma de agua en estado sólido. “Sin perjuicio de lo anterior, estimamos relevante debatir a cabalidad el sentido y alcance del actual proyecto de ley, pues el mismo no solo considera la protección de los glaciares, sino también de los ecosistemas en que éstos se insertan, considerando el ambiente glaciar, periglaciar y el permafrost, conceptos amplios que debieran precisarse y justificarse adecuadamente su rol como fuente de abastecimiento de agua para el consumo humano”.

 

Panorama general

¿A qué nos referimos cuando hablamos de glaciares? ¿Cuál es su expansión en el territorio? De acuerdo a datos publicados por la DGA, la superficie estimada de glaciares en Sudamérica es de 29.361,2 kilómetros cuadrados (km2), de los cuales el 80% se ubica en el país. En cuanto a su distribución en Chile, la zona glaciológica norte -desde el límite norte hasta la cuenca del Choapa presenta una superficie de hielo de 180 km2, representando un 1% del total de la superficie de hielo a nivel nacional; la zona centro, entre las cuencas del Aconcagua y Maule, abarca 855 km2, con un 4%; la zona sur, entre las cuencas del Itata y Aysén, cubre 1.701 km2 de glaciares, con un 7%; y la zona austral, desde la cuenca del Baker al extremo austral, concentra 23.641 km2, representando un 88% del total de hielo del país.

El ambiente glaciar es comprendido como el territorio de altas latitudes o de cimas de montañas, en el límite de las nieves permanentes, donde las temperaturas predominantes durante todo el año son inferiores a 0º C y la fusión es muy débil o nula. En él, el escurrimiento es bajo forma de hielo y hay un predominio de precipitaciones como nieve, la cual se transforma en neviza y después en hielo, por compactación y recongelación produciéndose pérdida de aire y cambio en la estructura cristalina. Este dominio se define por la presencia de glaciares.

También, se habla del ambiente periglacial que es formado por ciclos anuales y multianuales de congelamiento y descongelamiento, e incluye geoformas modificadas por la presencia de hielo de suelo. Los glaciares rocosos no son un tipo especial de glaciar, son formas periglaciares de permafrost y tienen un comportamiento diferente a los glaciares descubiertos. Así, también “su potencial contribución hídrica es insignificante comparada con la de glaciares descubiertos y se puede potencialmente dar sólo en casos muy particulares en donde la crioforma es rica en hielo de suelo y se está degradando. De lo contrario, no tiene un contribución hídrica neta al ciclo hidrológico anual”, explica el glaciólogo.

El permafrost es suelo con una temperatura por debajo de los cero grados, por al menos dos años consecutivos, es así que su material constituyente está congelado en forma permanente, a menos que la crioforma esté en degradación, lo cual si existe y es muy lenta. El Dr. Wainstein cuenta que este caso es común en los Andes de Chile y Argentina, donde los niveles de humedad son bajos. “Además, el hecho que los glaciares rocosos sean parte del subsuelo, los hace estar por defecto cubiertos de detritos, lo cual los protege de las variaciones de temperatura del aire anuales”.

Por su parte, el hidrólogo explica que los glaciares son parte del ciclo hidrológico como son la nieve, los ríos, esteros, lagos y el mar. Cada uno de estos componentes tiene una contribución y un rol, en diferentes medidas, temporalidad e importancia relativa según su tamaño y condición. “Dentro de estos componentes,  tienen una importancia y rol hídrico de suministro de agua y de regulación de caudales, pero se debe tener cuidado en asignarle a todo tipo de glaciar una misma importancia y rol”, destaca el experto. Su categoría es relativa a un gran número de variables y condiciones. Por ejemplo, en general, y sobre todo en el centro norte del país, el manto nival es el que presenta la mayor contribución hídrica y no los glaciares. En esta área los cuerpos de hielo tienen extensiones pequeñas y profundidades menores, comparados con los glaciares de la Patagonia, es así que su contribución hídrica es considerablemente diferente. Asimismo, existen glaciaretes que son masas de hielo superficial menores, de muy poca dinámica y altamente variable con respecto a la meteorología multianual y decadal” señala el Dr. Pablo Wainstein.

 

Iniciativa parlamentaria

El proyecto de ley tiene por objeto la preservación y conservación de los glaciares; los ambientes y periglaciares y el permafrost, definido en esta ley y, de manera supletoria, en la Estrategia Nacional de Glaciares. El ámbito de aplicación de esta será solo para el territorio nacional, con independencia que los ventisqueros o ambientes preservados estén ubicados o no en áreas protegidas.

En el artículo segundo del proyecto se plantea que los titulares de proyectos o actividades que históricamente hayan intervenido glaciares, sus ambientes o periglaciares según las definiciones de esta ley, “deberán, en un plazo máximo de 180 días desde publicado el reglamento de la presente normativa, someterse a una auditoría ambiental ante el organismo y, de acuerdo al procedimiento que este determine, en que se identifiquen y cuantifiquen los impactos generados sobre ventisqueros y/o sus ambientes periglaciares; el procedimiento y plazo de reparación, considerando la realización de obras y planes piloto para la reconstitución y preservación de los glaciares y la forma que se realizara el monitoreo de estas obras y planes”.

En el caso de aquellos proyectos y/o actividades que se estén desarrollando al  momento de entrar en vigencia la presente ley; o contemplen en sus Estudios de Impacto Ambiental, Declaraciones Impacto Ambiental y/o Resoluciones de Calificación Ambiental, actividades prohibidas o restringidas establecidas en el presente cuerpo legal, deberán informar dentro de un plazo de 180 días, prorrogables por otros 90 días a la autoridad que señale el reglamento, sobre el hecho de encontrase efectuando cualquiera de las actividades prohibidas o restringidas establecidas en el presente cuerpo legal para que se adecúen a la nueva normativa.

Asimismo, el proyecto de ley afirma que los ventisqueros son bienes nacionales de uso público, de conformidad a lo establecido en el artículo 19 N°23 de la Constitución Política de Chile. En consecuencia, se encuentran fuera del comercio humano, es decir, son inapropiadas por parte de las personas, ya sean éstas naturales o jurídicas, y dentro de estas últimas, sean de derecho público o privado.

También, se propone que no podrán realizarse en zonas de glaciares y periglaciares, actividades que generan impactos significativos o daños irreversibles a estos, como por ejemplo, la  realización de actividades que impliquen su remoción, traslado o destrucción; el  desarrollo  de  actividades  sobre la  superficie  de   los  ventisqueros,  que  afecten  las funciones, dinámicas y propiedades esenciales de los glaciares; el desarrollo de actividades bajo la superficie de los glaciares, que puedan alterar su condición natural, acelerar o interrumpir su desplazamiento, o acelerar su derretimiento y la liberación,   vaciamiento  o depósito de basuras, productos químicos, material particulado, desperdicios o desechos de cualquier naturaleza o volumen. Se exceptúan de la prohibición, las actividades de rescate, derivadas de todo tipo de emergencias y las actividades científicas, realizadas con o sin equipamiento, con eventual toma de muestras obtenidas  de pozos excavados manualmente  o con taladros activados manualmente y hasta doce metros de profundidad, en la medida que no dejen materiales o desechos sobre los glaciares. En estos casos las personas naturales o jurídicas responsables deberán   informar previamente al organismo competente sobre el área y duración de la actividad, como asimismo solicitar permiso a los dueños de los predios públicos o privados, en que se encuentran los ventisqueros.

Asimismo, se establecerá que el Inventario Público de Glaciares, determinado en la Resolución N° 1.851 de 2009 de la Dirección General de Aguas, pasará a denominarse Registro Nacional de Glaciares, conservando para todos los efectos legales, las características, información y formato básico que consagra dicha resolución.

Un reglamento determinara, la periodicidad con que dicho instrumento deberá actualizarse; la forma en que se monitoreara la dinámica de los balances glaciológicos e hídricos de los ventisqueros, cualquiera sea su clasificación; la forma en que los ejecutores de actividades en los glaciares informaran a la autoridad competente la dinámica del glaciar intervenido y la forma en que esta información será corroborada y contrastada mediante los monitoreos oficiales.

 

En la industria minera

De acuerdo a lo planteado por el proyecto de ley, la industria minera con atención su desarrollo, ya que podría transformarse en una eventual restricción para la industria y la ejecución de los nuevos proyectos.

Como se explicó anteriormente, esta iniciativa plantea que no podrán realizarse en glaciares actividades que afecten directa o indirectamente sus funciones. “Dado el estado de conocimiento actual sobre estos, no resulta adecuado establecer una prohibición de carácter general de una amplia gama de actividades. En este sentido, el Servicio de Evaluación Ambiental (SEIA) es la instancia adecuada para determinar, caso a caso, los posibles impactos de una actividad y si éstos son o no aceptables. No todos son iguales, los hay de diferentes tipos y categorías, por lo que parece razonable estudiar cómo se comporta cada uno y su aporte hídrico antes de establecer prohibiciones a su respecto”, afirma Gajardo.

Además, el ejecutivo de la SONAMI agrega que “tampoco es aceptable el establecimiento de obligaciones o sanciones retroactivas a proyectos o actividades que operan o han operado con las autorizaciones necesarias”.

Asimismo, el Dr. Wainsntein dice que toda actividad que pueda generar un impacto tiene que estar sometida a una evaluación ambiental y la normativa chilena así lo establece. “Es por esto, que soy de la opinión de que las actividades deben ser analizadas en forma apropiada por expertos adecuados, luego los resultados deben ser revisados por los organismos competentes y  por cierto, fijar el umbral aceptable frente a los riesgos que la actividad presenta. Entonces, creo que se puede tener actividad minera y seguir respetando la integridad ambiental de los glaciares”.

En tanto, el ejecutivo de la SONAMI explica que la prohibición de ejecutar cualquier acción que pueda afectar directa o indirectamente las funciones de un glaciar podría afectar la actividad minera en la cordillera entre Antofagasta y O´Higgins. “Creemos que, no es necesario recordar aquí la importante contribución que el sector ha venido haciendo por décadas al desarrollo del país, ni el impacto que podría tener la desaparición de varios de los más grandes proyectos mineros nacionales”.

Sin embargo, Gajardo destaca que en la tramitación del proyecto se ha tomado en consideración la opinión de todos los actores involucrados.

Un proyecto de ley que aun sigue en tramitación generando, así, diferentes opiniones a nivel político y empresarial, lo que ha causado retraso en su evaluación final.  La protección de los glaciares de Chile es una materia que continuará. La discusión está abierta. Un tema que seguirá tratándose en Revista Construcción Minera.

Bancada glaciar

La moción parlamentaria ingresada cuenta con el patrocinio transversal de parlamentarios de diversas bancadas, y fue firmada por las diputadas Camila Vallejo (PC), Maya Fernández (PS), Cristina Girardi (PPD), Andrea Molina (UDI); y los diputados Giorgio Jackson (IND), Vlado Mirosevic (IND), Luis Lemus (PS), Patricio Vallespín (DC), y Daniel Melo (PS). Esta iniciativa también cuenta con el respaldo de las organizaciones ambientalistas Chile Sustentable y Fundación Terram.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders