Proveedores y expertos: “En Chile tenemos los especialistas relacionados con la impermeabilización pero no se les da espacios para innovar”

Mesa redonda P

Diversos actores relacionados con esta solución analizaron la realidad de su industria que, en la construcción de proyectos mineros, juega un rol fundamental.El desafío es grande. Por un lado deben responder a los diversos requerimientos de las obras y por otro, fomentar el desarrollo, introduciendo nuevas soluciones que apunten a la calidad, la seguridad, la productividad y la durabilidad del proyecto. La tarea es compleja; sin embargo, se augura cierta estabilidad. La necesidad  inmediata está clara: falta mayores espacios de innovación.

Alejandro Pavez V.
Periodista Construcción Minera

De un tiempo a esta parte, la impermeabilización ha cobrado un rol protagónico en la construcción. Y es que, en términos generales, de esta depende la calidad y la durabilidad de la obra. En el caso de la minería, lo es más aún. Los diversos proyectos mineros cuentan con una serie de áreas que, de no ser impermeabilizadas, significarían un importante factor de riesgo para el entorno. Y, al mismo tiempo, para  muchas partidas que requieren de esta protección frente a agentes como el agua u otros minerales del entorno.

En una instancia inédita para esta publicación, Revista Construcción Minera, congregó a los principales actores relacionados con la impermeabilización, para analizar, reflexionar y discutir respecto de la realidad de la industria, la aplicación de las soluciones en los diversos proyectos del sector, así como la capacidad y experiencia de los profesionales relacionados con esta área. También hubo espacio para la innovación y las proyecciones  para los próximos años que, pese al contexto particular que vive específicamente la minería, no serían tan malos como se piensa. Existen oportunidades de mejora.

Aun así, queda mucho por hacer. La necesidad de replicar experiencias como esta, que permitan el diálogo de  todos los involucrados en esta industria parece urgente. Se deben poner de acuerdo. Y es que insertos en un sector que se caracteriza por ser algo conservador frente a los nuevos desarrollos e innovaciones, empleando soluciones ya probadas, se tornaría difícil, a juicio de los integrantes de la mesa, introducir nuevos materiales o sistemas. Para ello, es importante dialogar y generar espacios de prueba o ensayo, para dar cabida a nuevas alternativas.

Situación similar pasaría con la construcción de una posible normativa de impermeabilización que esté redactada de acuerdo a la realidad nacional, con sus diversas condiciones climáticas y no supeditada a proyectos internacionales que son adaptados a la situación del país. La ausencia de un liderazgo firme en este tema sería una de las necesidades más inmediatas a abordar, de acuerdo al diagnóstico que hacen los profesionales.

Finalmente, la falta de especialistas y de capacitación para los especificadores, tomó gran parte de la discusión. Y es que de ello dependería la correcta aplicación y la eficacia de los sistemas de impermeabilización. Desafíos hay muchos e instancias como esta dieron cuenta del interés por avanzar. Y es que, en definitiva, es un beneficio conjunto.

A continuación las principales conclusiones y la discusión en torno a la impermeabilización en la construcción de proyectos mineros.

Rol de la impermeabilización

En términos generales y para introducir la conversación, la mesa analizó el rol que juega la impermeabilización en la construcción de proyectos mineros y su principal campo de acción. En esta línea, Manuel Reyes, gerente general de IMG, Investigaciones Mineras y Geológicas y representante para Chile de Trisoplast, indicó que “dentro del campo minero, la impermeabilización pasa a ser un aspecto importante, principalmente en los tranques de relave. Eso por el efecto de la contaminación de las aguas subterráneas. Lo mismo ocurre con las pilas de lixiviación. Una buena impermeabilización, va a impedir que pase la solución hacia las aguas subterráneas, que podría contaminarla con materiales peligrosos”.

Es por ello que el propósito primario de la impermeabilización sería, siempre, a juicio de los expertos, garantizar la durabilidad de la construcción. Razón por la cual, se generarían soluciones y productos orientados a  garantizar la vida útil de la obra, durante el periodo para lo cual fue diseñado el proyecto.

Si bien, como ya se ha visto, la importancia de esta solución ocuparía un lugar más o menos importante en la ejecución de algún proyecto, la real preocupación por ella, es más o menos reciente. “Después de que intervino entre 2005 y 2010 la autoridad ambiental, en las mineras se realizó unas estandarización de los sistemas de impermeabilización. Si bien la minería ya tiene un estándar un poco más alto de exigencia, esta se traspasó a la construcción de proyecto.  Antes, el 2001, por ejemplo, en la inspección de fuga, solo se hacían inspecciones visuales y sistemas de control de calidad al proceso de construcción y al proceso de reparación. Ahora lo que se hace, es una exigencia mucho más estricta asociada a una norma, donde se te exige un 100% libre de fuga”, señaló Daniel Cartajena, gerente de operaciones de Camming Soluciones en Ingeniería.

¿De dónde nace el interés por impermeabilizar?  Carlos Muñoz, gerente de líneas de productos para hormigón y cementos, aditivos y productos para impermeabilización de túneles y obras subterráneas, de Sika, enfatizó que es el mandante quien toma la decisión final si es que va a impermeabilizar su obra o no. “Obviamente el interés de la impermeabilización es parte de dueño o del mandante. No quiero decir que las constructoras no tengan esa preocupación, pero la exigencia viene aguas arriba, por eso es que normalmente todos los sistemas de impermeabilización se tratan con los mandantes a nivel de especificaciones técnicas y de regulación”, señaló.

Aun así, respecto del tema regulatorio, no habrían reglas claras, más allá de aquellas internacionales que son replicadas en el país. “El tema de la regulación aún está dispersa, no está 100%. No hay una norma para impermeabilizar un proyecto, salvo algunas cosas en hormigones que están internalizadas y son reconocidas pues tienen estudios tecnológicos que los avalan por años. Pero el resto de los sistemas, son copias de sistemas europeos que se implementan acá. En los países europeos tienen normas avanzadas respecto de este tipo de soluciones, van sectorizando cosas y si tienen un problema puntual ellos pueden inyectar y asegurar que la estanqueidad en un 100 por ciento”, agregó Muñoz.

La falta de diálogo entre los actores sería un gran déficit a corregir, esto a juicio de Eduardo Orellana Gerente de Sian Concrete Care, oficina de ingeniería que asesora técnicamente a MC Bautek Chile. “Este fenómeno lo denominamos la tricotomía o que ‘hablen un idioma común’ tanto Calculista como Especificador y Constructor, esto para evitar pérdidas a nivel de CAPEX y OPEX de los proyectos”, indicó. Por otro lado, el contexto que vive hoy la minería, invita a optimizar los procesos. Aprender de los errores pareciera ser clave. “Tendemos a copiar y pegar mucho. Hoy es un momento particularmente crítico en la construcción en general, donde hay que modernizarse, trabajar bastante en la fase previa en un diálogo común, con apertura donde podamos integrar y optimizar. Según palabras de expertos, con las que coincidimos, la bonanza en la minería terminó por lo que no se puede derrochar. En resumen, diálogo generando entre otras mesas técnicas como esta, abrirse a nuevas tecnologías disponibles, aprender de los fracasos, atreverse a innovar y un trabajo mancomunado, serán la clave del cambio y profesionalizar realmente las impermeabilizaciones”, señaló Orellana.

Innovación   

Si bien el proyecto de impermeabilización juega un rol importante en el desarrollo de una obra minera, de acuerdo a lo planteado en la mesa de discusión, habría poco espacio para presentar alternativas que se diferencien de las ya probadas. Y es que parece ser una industria más bien paradigmática, no tan dispuesta a innovar, a menos que cierta solución haya sido probada y con resultado comprobables.

La anterior sería, de todos modos, una discusión dividida, puesto que el especio al error puede ser muy amplio y sus consecuencias muy costosas, y como la decisión está en manos del mandante, se debe, a juicio de Carlos Muñoz, recomendar la solución que más se ajuste a sus necesidades. “Para mí, esto tiene que ver específicamente con lo que el mandante está dispuesto a exigir a su proyecto y con el proceso constructivo. Si uno recomienda cualquier tipo de producto y este es mal aplicado o el momento del proceso de hormigonado, falla, resulta en un gran problema (…) En ciertas circunstancias, si yo no considero ir cubriendo todo el proceso constructivo, protegiéndolo, voy a tener un problema. La reparación, al final,  termina siendo mucho más costosa y eso no se toma en cuenta. (…) Como veo ahora los proyectos, mucho más apretados, no sé si irán a financiar impermeabilizaciones más sofisticadas de lo que hay ahora”.

Aun así, para Manuel Reyes  la asesoría que reciba el mandante va a ser fundamental al momento de tomar la decisión por probar nuevas técnicas. Y es aquí, donde aparecería la mirada paradigmática de las oficinas de ingeniería. “El mandante es asesorado. Generalmente no decide y necesita el respaldo y hay oficinas de ingeniería que se dedican a recomendar y eso va a servir de base para el mandante para llevar a cabo su proyecto. Pero lo que yo veo, y por eso es importante este tipo de encuentros, es que hay ciertos conceptos que pasan a ser paradigmas y no te los cambian. No cambian por temor a que es algo nuevo, por temor a que no lo han probado, por temor a que pueda fallar”, sentenció.

Sea la solución que sea, lo importante para Eduardo Orellana, es el contexto en que se desarrolle la obra. De este dependerá la solución que se aplique, sobre todo considerando las condiciones climáticas y del entorno del proyecto. “Se debe tomar en cuenta el contexto geográfico en el que se realiza la obra ya que Chile está inserto una zona sísmica denominada ‘Cinturón de Fuego del Pacífico’, con larga costa que implica impactos en las estructuras por corrosión, así como zonas en altura donde los hormigones sufren por el ciclo hielo-deshielo, por lo que no solo es un desafío en impermeabilidad sino que en durabilidad, factor determinante para definir qué proyecto desarrollar. Abordando de esa manera los proyectos, será impensado entonces aceptar el ‘cortar y pegar’ en las especificaciones. Una obra construida en Arica no usará la misma tecnología de impermeabilización que una obra ejecutada en Punta Arenas. Si eso sigue ocurriendo, tendremos proyectos con corta vida útil y altísimos costos en OPEX; solo porque el responsable no hizo bien su trabajo. Por otra parte, en Chile hay una camada de Profesionales jóvenes con amplios estudios y experiencia en innovaciones con tecnologías de vanguardia, ávidos de que los referentes les den espacios para aportar y así profesionalizar realmente los proyectos de impermeabilizaciones”, advirtió.

Especialistas

Sumado a esta reticencia por abrir el espectro a las nuevas alternativas de impermeabilización, de acuerdo a lo que se planteó en la mesa, otro factor relevante que incide en el desarrollo e introducción de estos sistemas, tiene que ver con el nivel y la calidad de los especialistas y, también, con la confianza que se le entrega a las propiedades de ciertos materiales, sin prever un factor de riesgo fundamental: el humano. “La ingeniería en Chile le transfiere muchas propiedades al hormigón, que las tiene, pero que, en algunos casos, como es un producto que se aplica por personas o máquinas, está sujeto a fallas. Por ejemplo, hay algunos proyectos donde la ingeniería le da todo el peso al hormigón, como que va a ser impermeable, estanco, etc. Y no va a ser así. Hay cosas que pasan en el camino que hacen que estos proyectos deban contar con algún tipo de mecanismo que impida que pase el agua”, destacó Muñoz.

De acuerdo a lo expresado en la mesa, si bien se pueden generar soluciones desde el punto de vista técnico, relacionado con los productos, el resultado final de estos estaría supeditado a su correcta aplicación. Y es que, según coinciden los expertos, faltaría un mayor conocimiento respecto de la técnica de aplicación para evitar fallas en la solución. De ahí la importancia de generar actividades de formación que difundan buenas prácticas en la ejecución de esta partida.

Para ilustrar lo anterior, Daniel Cartajena indicó que a partir de su experiencia, alrededor del 70% de las fallas de los sistemas de impermeabilización que han inspeccionado, tienen que ver con el factor humano, de incorrecta aplicación del sistema. Luego, la maquinaría, en un 20%, sería responsable del resto de los errores. Aun así, “el material también puede venir con fallas, no hay ningún material que sea 100% libre de algún desperfecto en su producción. Sin embargo, donde siempre está el ojo puesto es en el factor humano, quien determina si un sistema de impermeabilización va a ser efectivo o no”, puntualizo.

En definitiva este diagnóstico generó un consenso: “En Chile tenemos los especialistas relacionados con la impermeabilización pero no se les da espacios para innovar con tecnologías de vanguardia. Por otra parte, cuando hay un especialista bueno, tampoco tiene las espaldas suficientes para cargar con la garantía de un proyecto”, enfatizó Eduardo Orellana.

¿Y qué sucede con la formación de estos especialistas? De acuerdo los integrantes de la mesa, una de las carencias de la industria se concentraría en la capacitación entregada en las universidades, institutos y centros de formación técnica. ¿Cómo solucionarlo? Para Manuel Reyes, el camino iría en desarrollar centros de investigación de materiales y en incorporar materias de innovación en las diversas mallas curriculares. “El problema de los centros de formación es que están muy enfocados en la parte puntual, en lo que se requiere en estos momentos, sin tener un centro de investigación que mire más allá. Por qué decir que un técnico puede hacer solo una cosa. Por qué no le enseñamos a innovar, a pensar diferente. Por qué las universidades o los CFT no los toman y le ponen un ramo de innovación, para que el profesional salga con la cabeza abierta”.

De todas formas, a pesar de esta realidad, cada proveedor o empresa relacionada con los sistemas de impermeabilización, trabajaría directamente con los especificadores, sus clientes, para sacarle el mayor provecho a la alternativa escogida. Un acercamiento, claro está, que siempre puede ser mejorable. Carlos Muñoz fue enfático: “hay un trabajo de años, yo entiendo que en la industria, hay un trabajo detrás con especificadores, mandantes, hay muchas compañías que después de eso implementan todo su proceso con la constructora. Lo que pasa es que, como se dijo, no siempre es muy bienvenida la nueva tecnología pues se aplica algo que se hace comúnmente y no ha fallado; sin embargo, se va avanzando”.

Por último, si bien se han creado instancias de trabajo mancomunado para hacerse cargo de los diversos temas relativos a la impermeabilización, como la Asociación de Impermeabilizantes (ASIMP), aún faltaría un liderazgo claro que vele por los intereses de todos los actores involucrados en este sistema, en pos del desarrollo de la industria. Ese es el gran desafío planteado por esta mesa. Por lo menos, esta instancia de discusión dio un nuevo paso: abrir el diálogo. La tarea, ahora, es dar el gran salto.

Contexto minero: Una Oportunidad

La realidad que vive hoy la industria minera, con bajos precios del cobre y con proyectos que están detenidos, por lo menos hasta que mejore el panorama, no es una situación ajena para los diversos actores relacionados con la impermeabilización. La clave, de acuerdo a la conclusión que se extrajo de esta mesa de discusión, dice relación con buscar soluciones orientadas a la optimización y productividad. Y es que fue una opinión general que, si se siguen haciendo las cosas igual, no habrá cambios. Por lo mismo, este contexto, sería una oportunidad para esta industria y así ofrecer soluciones para que los mandantes puedan hacer más durables sus obras. De acuerdo a la proyección que hizo la mesa, gran parte de los esfuerzos de los mandantes apuntarían a la mantención de las obras, por lo que, como industria deben estar preparados para responder óptimamente a esas necesidades. La innovación sería fundamental. “En la medida que tú entres con algo innovador, que te permita abaratar costos, con mayor razón va a entrar, pero para eso es necesario romper ciertos paradigmas. El desafío es ese, tratar de entrar a los proyectos estructurales, que son importantes y cambiar el enfoque, o sino dejarás de producir”, finalizó Manuel Reyes.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders