Productividad laboral minera: Un diagnóstico

Gustavo Lagos
Gustavo Lagos
Profesor, Universidad Católica de Chile

Los factores “fundamentales” que determinan los aumentos o reducciones de la productividad laboral en una industria de commodities como la minera, son, el ciclo de precios, la nueva producción incorporada, los cierres de mina, las innovaciones tecnológicas, las economías de escala y los factores naturales, especialmente la depleción de las leyes de los metales.

Los esfuerzos que hacen las compañías pueden significar logros importantes en recuperar productividad perdida en periodos reducidos de tiempo, por ejemplo, racionalizando operaciones, procesos y personal. Pero en el mediano y largo plazo se requiere de los ingredientes mencionados anteriormente. La experiencia de muchos países demuestra que las mayores ganancias de productividad en la minería se lograron en periodos de agudas crisis.

La minería chilena no experimenta actualmente una crisis, si bien tampoco se trata de un auge. Puede ser visto como un período de preparación para lo que viene en algún momento que, seguro, será mayores inversiones.

La productividad laboral en la minería del cobre se mide con las toneladas de cobre fino equivalente producidas por trabajador propio y contratista de operación. En los ’90 el estatus de estos era diametralmente opuesto en derechos, salarios, beneficios, competencias, y especialización. En 2014 los contratistas de operación están mucho más cerca del de los trabajadores propios en todos estos aspectos. En una sociedad desarrollada, hacia la que avanzamos, las diferencias entre unos y otros debieran ser mucho más pequeñas aún.

Durante el superciclo, la economía chilena creció rápidamente, a una tasa promedio de 3,4% anual per cápita con paridad de poder de compra (ppp). El aporte de la inversión minera y energética contribuyó a reducir el desempleo hasta niveles muy bajos, lo que generó incrementos importantes de los salarios en el sector minero, en la construcción y en otros sectores. Con ello aumentó la tasa de rotación, que representa un buen índice de alto nivel de oportunidades.

Estas fuerzas de mercado predominaron sobre cualquier esfuerzo por reducir los costos y aumentar la productividad.

En forma simultánea la ley media de las minas de cobre en explotación en Chile se desplomó desde 1,42% en 1999 a 0,75% en 2008, requiriendo el aumento explosivo de fuerza laboral en las minas, plantas concentradoras y de lixiviación, a la vez que la producción de cobre de dichas plantas caía a la mitad.

Con las fuerzas naturales y de mercado empujando en contra, no es extraño, entonces, que la productividad laboral se haya reducido en forma casi sistemática en prácticamente todas las empresa mineras desde 2003 hasta 2012.

Las fuerzas que contrarrestaron al mercado durante el superciclo fueron la partida de las tres grandes minas que se iniciaron desde 2003 hasta 2013; Spence en 2006, Gabriela Mistral en 2008, Esperanza en 2011, y las grandes expansiones de varias mega minas. A pesar de ello, sin embargo, la baja de leyes significó que la producción de cobre chileno se mantuviera prácticamente constante.

La otra cara de la medalla es que el efecto negativo del superciclo en los costos y productividad minera fueron ampliamente superados por los efectos positivos que este generó: el mayor ingreso per cápita, el aumento real de las remuneraciones, una mejora, aunque marginal, de la distribución del ingreso, la reducción de la pobreza, el bajo desempleo y el despertar ciudadano, que llevó a elevar las exigencias sociales, ambientales, libertarias, democráticas y distributivas, hasta llegar a lo que el país es en la actualidad.

Ya a fines de 2012 era evidente en el mundo que el superciclo entraría a una fase recesiva y las grandes mineras mundiales respondieron con una cruzada por aumentar la productividad y reducir los costos, con la visión que esta era la única forma de recuperar la competitividad perdida. A partir de 2013 el mercado, junto al esfuerzo de las empresas, se encargó de revertir la tendencia a la baja de la productividad y a la elevación de los costos. ¿Cuánto puede repuntar la productividad hacia adelante con la sola voluntad de las empresas si se mantiene la situación económica actual? La respuesta simple es que el mejoramiento en vista es potencialmente limitado y que serán los factores “fundamentales” los que permitan a la minería chilena recuperar la productividad perdida. Para eso hay que prepararse.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders