Planes y equipos de emergencia: Rescate en alta montaña

Seguridad P

Las empresas mineras que desarrollan faenas en alta montaña deben contar con un plan de emergencia que tenga por objetivo detener los efectos del evento inicial para así controlar la situación en un mínimo de tiempo y con los menores daños personales y materiales.

Dentro de las medidas para preparar a los trabajadores en caso deban enfrentar situaciones de emergencia, se incluyen cursos teóricos y prácticos de alta especialización que aborden temas como geografía y riesgos de montaña, lectura de aparatos de medición climática y primeros auxilios avanzados, entre otros.

Los procedimientos de rescate consisten en activar los medios y recursos disponibles, tanto humanos como tecnológicos, para poder realizar tareas de rescate o evacuación y se recomienda estén pre establecidos y ensayados mediante simulacros.

Alfredo Saavedra L.
Periodista Construcción Minera

Trabajar en faenas mineras en alta montaña implica un gran desafío y esfuerzo para todos quienes se desempeñan en ello, no solo por las complejidades propias de cada función, sino que también por las dificultades que impone el entorno. “Las empresas que trabajan en alta montaña deben contar con procedimientos para resguardar la salud de los trabajadores, para lo cual, deben mantener personas preparadas para enfrentar las diferentes emergencias, en cuanto al rescate, primeros auxilios, uso de extintores, así como todos los elementos y accesorios necesarios para este fin”, indica Mauricio Moya, director de Cartera Construcción de la Mutual de Seguridad CChC, agregando que normalmente, los procedimientos contienen algunos aspectos genéricos y otros específicos según el tipo y condición de la emergencia. Precisamente ante estas condiciones adversas y diferentes a otras que pudieran producirse en “tierra firme” (a nivel del mar), se recomienda contar con planes de emergencias y/o prácticas de simulacros. “Si hay un accidente en situaciones normales, probablemente se sabe cómo acceder a él, pero en alta montaña o condiciones climáticas desfavorables, los tiempos de rescates y la forma en que se debe proceder es distinta, por eso es importante tener estos planes, especialmente en periodos de invierno”, señala Francisco Barraza, superintendente de Minería Centro Norte, de la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS).

Plan de emergencia

Los especialistas en seguridad recomiendan contar con un plan de emergencia que tenga por objetivo detener o mitigar en lo posible los efectos del evento inicial para así controlar la situación en un mínimo de tiempo y con los menores daños personales y materiales. “Estos planes, en general, consideran varios temas, conceptos y etapas, donde lo primero es evaluar cuáles son las condiciones de riesgo, ya que se pueden generar excelentes planes, pero que si son poco aplicables a la situación particular, no tendrán la eficacia esperada”, explica Barraza, agregando que con esa evaluación de riesgo se pasa a definir cuáles serán las responsabilidades de quienes van a participar (jefaturas, administración y trabajadores), ya que ante estas situaciones también se requiere de líderes de evacuación que estén preparados frente a una emergencia.

Ante el análisis de riesgos, el documento “Riesgos en Alta Montaña” de la ACHS, señala que el mejor control se logra antes de que la emergencia se inicie actuando en forma previsora (“Los riesgos probables del área deben estudiarse en forma acuciosa, evaluando la probabilidad de su ocurrencia y adoptando las medidas técnicas de prevención procedentes”). En el texto también se indica que cuando la ejecución de un proyecto u obra requiere la actuación de múltiples empresas contratistas independientes es recomendable que se coordinen recursos y esfuerzos para combatir en conjunto cualquier emergencia. Respecto de las responsabilidades, el documento señala que debe disponerse de una organización bien definida y una línea de mando perfectamente establecida, además, de que “cada una de las personas claves debe tener un subrogante para el caso en que la primera quede incapacitada, debido a la emergencia o para darle la oportunidad de descansar si esta se prolonga en el tiempo”.

En general, la gran minería cuenta con procedimientos y protocolos de emergencia, donde son las mismas empresas las que cuentan con brigadas de rescate que entregan la primera respuesta y de ser necesario, solicitan apoyos externos, tales como servicio médico, bomberos, grupos especializados de búsqueda y rescate, entre otros. Dentro de las medidas para preparar a los trabajadores se incluyen cursos teóricos y prácticos de alta especialización. “Estos deben abordar temas como: geografía y riesgos de montaña, lectura de aparatos de medición climática (barómetros, termómetros, higrómetros, pluviómetros, etcétera), y nociones avanzadas de marcha en nieve y hielo, ascensos y descensos”, señala Moya, agregando que también deben saber sobre rescate vertical (opcional) y forzado (herramientas), uso de kit de sobrevivencia, así como primeros auxilios avanzados (RCP incluido, control de hipotermia) y conducción de alta montaña en vehículos 4×4. El profesional indica que las empresas también pueden tomar estrategias preventivas. “Algunas de ellas son la construcción de un sistema de alertas (alerta, restricción de circulación, detención de todas las faenas y refugio), uso de sistemas de comunicación con frecuencias exclusivas, sistemas de telefonía satelital, banderas con señal de alerta, brigadas de rescate (Stand by), capacitación a todo el personal sobre el procedimiento de emergencias, uso obligatorio de equipo ARVA, control de avalanchas mediante GASEX y uso obligatorio de cadenas por toda la operación invierno”, detalla. En cuanto a estrategias en terreno, Moya señala que debe estar preparada la asistencia de personal suficientemente entrenado, debe haber permanente comunicación con afectados o rastreo mediante equipo ARVA, evaluación de la condición de riesgo del área (viento blanco, posible otra avalancha, desprendimiento de material) y de la condición de salud de los afectados, así como de su evacuación hacia los vehículos de rescate (uso de camilla de rescate, collar cervical, etcétera). Además, de mantener al policlínico en alerta para recibir al personal evacuado, así como contar con contrato de servicio de helicóptero de rescate.

Procedimientos de rescate y equipos

Un procedimiento de este tipo consiste en activar todos los medios y recursos disponibles, tanto humanos como tecnológicos, a fin de poder realizar tareas de rescate o evacuación. “Estos procedimientos se encuentran pre establecidos y ensayados mediante simulacros  y señalan paso a paso las acciones a seguir según el tipo de emergencia ocurrida, las cuales deben ser informadas y conocidas por todos los involucrados con anterioridad”, señala Daniel Palma, gerente general y propietario de DAPALME Capacitaciones, organismo técnico de capacitación, certificado bajo la Norma Chilena 2728 y acreditados por SENCE. Palma cuenta que existen diversos grupos o brigadas de emergencia, según el tipo de faena, cantidad de trabajadores, recursos disponibles o por política de la empresa. “En nuestro país, la ley obliga a contar con brigadas de emergencias dentro de la misma faena minera, las cuales pueden estar constituidas por los mismos trabajadores de la empresa, por los servicios externos de una brigada de emergencia, la cual tiene como único objetivo enfrentar y controlar las situaciones de  emergencia que se puedan suscitar o también existe la alternativa de que la misma empresa contrate los servicios de brigadistas profesionales en forma directa, sin pasar por una empresa intermediaria”, explica.

Si bien el Decreto Supremo N°132 establece en uno de sus artículos que las faenas mineras o similares, deben contar con personal capacitado y entrenado para enfrentar emergencias, cada empresa establece la cantidad de brigadistas y el tipo de capacitación (temas, horas, calidad). Dependiendo el tipo de faena, ubicación y sistema de explotación, las empresas mineras contratan diversos cursos de capacitaciones, tales como: manejo de traumas y reanimación cardiopulmonar, control de incendios, rescates en altura, en espacios confinados, en desnivel, en alta montaña, control de emergencias con sustancias peligrosas, entre otros. “La mayor parte del entrenamiento es práctico y está orientado a fortalecer las destrezas y competencias de los brigadistas. Cada curso dura en promedio entre 8 a 16 horas y se van repitiendo y aumentando la exigencia año a año”, cuenta Palma, quien agrega que si la faena es subterránea, se hace “imprescindible capacitar a los brigadistas en este tipo de rescates, el cual constituye la especialidad de más alto riesgo y complejidad técnica”.

En cuanto a los equipos utilizados en estos procedimientos, se pueden clasificar en general en aquellos de despeje de nieve, barro o material de derrumbe (palas plegables, picos), herramientas de rescate (multifuncional TNT, sierras eléctricas circulares, espadas, cizallas, napoleones), equipos de primeros auxilios (botiquín, O2 en botellas inhalables, máscara RCP, frazadas, camillas de rescate tipo trineo, collares cervicales) y cuerdas y accesorios (arneses, mosquetones, cuerdas, pulpo de izaje, polipastos, roldanas, entre otros). “Los equipos y herramientas utilizados para estas labores, generalmente, son de última tecnología y cumplen con todas las certificaciones correspondientes para cada tarea específica. En caso de rescate en alta montaña se deben sumar elementos tales como: GPS, ropa adecuada, camillas tipo trineo, hidratación y alimentación”, explica Palma, agregando que todo lo anterior debe ir acompañado de una capacitación orientada a la correcta utilización de estos elementos, a fin de sacarles el máximo provecho y evitar accidentes durante su operación.

Por su parte, los trabajadores que se desempeñen en faenas en estos lugares deben usar elementos de protección personal como sus chalecos reflectantes, equipo ARVA (localizador de personas), ropa térmica, calzado repelente al agua de caña alta, polainas impermeables, guantes térmicos, balaclava y lentes de protección UV, entre otros. “La vestimenta es muy importante, no solo por el frío, sino también por el calor y el viento. Es recomendable vestirse por capas para poder protegerse de la inclemencia climática”, señala Barraza, agregando que también es importante contar con un lugar de refugio, que en caso de siniestro, contenga elementos de primeros auxilios (camillas, vendajes, torniquetes, tablillas, etcétera).

Puesta en práctica

Un ejemplo de esto es el constante trabajo realizado en División Andina de Codelco, mina que estructura sus sistemas de seguridad relacionados con la respuesta a emergencias  en base a un Reglamento que está en línea con las directrices corporativas y del cual se desprenden todos los procedimientos específicos para cada área de trabajo. En él se estipulan las responsabilidades y roles de cada uno de los actores en el manejo de los distintos tipos y magnitudes de emergencia que pueden darse en la División. “Para enfrentar las dificultades propias de la operación en época invernal, existe un centro de alertas, conformado por personal especializado en meteorología, nivología (estudio de la nieve) y operación en alta montaña, encargados de definir los parámetros de seguridad y establecer los distintos grados de alerta, para segregar y/o suspender el tránsito por zonas expuestas a avalanchas. Del mismo modo, con el fin de minimizar los riesgos asociados a estos factores, se dispone de equipamiento para la descarga controlada de avalanchas, mediante el uso de sistema Catex. Gasex, Avalauncher y control manual con explosivos en sectores determinados”, detalla Ramiro Parra, jefe de Seguridad y Emergencias de División Andina, Codelco Chile, quien agrega además que existe una estructura de gestión permanente para minimizar los riesgos y exposición del personal, ya que muchas de las labores realizadas se dan en un entorno agresivo, propiciado principalmente por la ubicación geográfica de la faena y los trabajos propios de la actividad minera en alta montaña. Para el caso particular del rescate, uno de los principales desafíos consiste en  poder conocer la ubicación (o presencia) de eventuales víctimas. “Existen protocolos de búsqueda y rescate en avalanchas mediante los sistemas ARVA y RECCO, que actúan en forma complementaria. Del mismo modo, en relación a rescate en minería subterránea, se encuentra en proceso de marcha blanca un sistema de ubicación de personas ante emergencias (SUPE), que permite contabilizar en forma automática el número de personas que se encuentra al interior de la mina en todo momento, facilitando así el manejo de emergencias y la contabilización de trabajadores en caso de evacuaciones masivas”, explica Parra.

En cuanto a la preparación ante procedimientos de rescate, División Andina cuenta con cuatro brigadas, pertenecientes a las áreas de mayor envergadura como lo son la Planta Concentradora, Mina Rajo, Mina Subterránea y Planta de Molibdeno y Filtrado de Cobre, integradas por los propios trabajadores de cada turno y apoyados con equipamiento y personal especializado en emergencias. “El proceso de selección de brigadistas considera una medición de perfiles o aptitudes médicas, físicas y sicológicas para definir si se encuentran aptos para pertenecer a las brigadas de rescate de sus áreas”, cuenta Parra. Una vez integrados a la brigada, los trabajadores deben realizar el curso de formación básica en cuatro temas generales: soporte vital básico (relacionado con atención de víctimas, estabilización y traslado hasta el centro de atención primaria), diferentes disciplinas relacionadas con rescate (en altura, espacios confinados, en avalanchas, entre otras), control de incendios y respuesta en incidentes con materiales peligrosos (hazmat). Posteriormente reciben capacitaciones más específicas y avanzadas en cursos tales como PHTLS, soporte vital de trauma pre hospitalario, rescate en altura o desnivel en ambiente agreste y de montaña basado en normas europeas EN-UIAA y NFPA 1006 – 1670 – 1983, rescate en avalanchas basado en normas europeas EN-UIAA – IKAR CISA, entre otros. “Además, las brigadas mantienen entrenamientos mensuales, consistentes en prácticas y reforzamiento de los temas tratados en los cursos y ejercitación con los diferentes tipos de equipamientos para cada escenario de emergencias”, explica Parra.

Normativa

El reglamento de Seguridad Minera DS 132, hace mención a algunas consideraciones relacionadas con el tema, que se deben tener en cuenta. En su artículo 72, por ejemplo, señala que en toda faena minera en operaciones se deberá mantener, en forma permanente, los elementos necesarios de primeros auxilios y transporte de lesionados, los que como mínimo, consistirán en: camillas para rescate y transporte (instaladas en lugares accesibles y debidamente señalizados), mantas o frazadas de protección y botiquín de primeros auxilios, con los elementos necesarios para la primera atención de accidentados. En su artículo 73, en tanto, indica que “en toda empresa minera deberá disponerse de trabajadores instruidos en primeros auxilios, cuyo número será determinado por la Administración de acuerdo con la extensión de las faenas y el número de trabajadores, de modo que se garantice, en caso de accidente, una atención eficiente y oportuna de los lesionados. Estos trabajadores deberán actuar solo en caso de emergencia, para atender al accidentado hasta que este tenga atención profesional” y aquellos trabajadores indicados deberán ser re instruidos a lo menos anualmente en estas materias, en instituciones calificadas y con poder de certificación.

Por su parte, el artículo 75 menciona que en las faenas mineras, se deberán establecer procedimientos de emergencia y rescate que a lo menos comprendan alarmas, evacuación, salvamento con medios propios o ajenos, medios de comunicación y elementos necesarios para enfrentar dichas emergencias. “También se indica en este decreto la necesidad de mantener brigadas de rescate minero bien entrenadas, con los recursos necesarios y mantener un plan de evacuación en base a simulacros de emergencia”, señala Moya.

Así, contar con planes de emergencia y procedimientos de rescate estudiados, practicados e informados a todos los involucrados en trabajos y faenas en alta montaña, permite entregar mayor seguridad a los trabajadores y alertarlos frente a cualquier peligro que deban enfrentar durante el cumplimiento de sus labores.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders