Minería, proyectando el futuro

Carlos Ramírez Leaño, presidente CChC Calama
Carlos Ramírez Leaño, presidente CChC Calama

El difícil momento que pasa la economía en el país y en la región no es un tema aislado. A diferencia de otras localidades de Chile, en Calama tardó en llegar la crisis a nuestro sector minero. Hoy estamos frente a un escenario diferente al que teníamos años atrás; actualmente experimentamos escasez de proyectos mineros y poca inversión en la implementación de lo existente, lo que nos obliga a replantearnos como empresarios locales.

En medio de esta crisis sectorial, los que más sufren el impacto son las empresas colaboradoras de la minería, pues se enfrentan a un mercado y clientes enfocados en la reducción de costos, con menos proyectos disponibles. Esto se traduce en menos fuentes laborales que afectan directamente a los trabajadores, en su mayoría, habitantes de Calama, que han convivido en el último tiempo con un aumento en la tasa de desempleo, situación que hace algunos años era una realidad lejana por la bonanza que vivió la industria minera.

Este contexto obliga a que pequeñas, medianas y grandes empresas de la zona deban reinventarse, buscar nuevas opciones para seguir vigentes en el mercado y, lo más importante, que sean sustentables en el tiempo, lo que a la vez, obliga a reducir costos,  que en la mayoría de los casos, recae en la mano de obra.

Sabemos que la economía ha experimentado un cambio estructural debido a la desaceleración del crecimiento y  a la disminución de proyectos e inversiones mineras. Si bien se han buscado diversas alternativas para reactivar el sector, tanto en el sector privado, como en el público, esperamos que en el mediano plazo, el trabajo realizado de los frutos que necesitamos.

La actual falta de proyectos mineros, hace poner todas nuestras miradas en la minería del futuro. En este sentido, la mina subterránea, como lo es Chuquicamata, proyecto icono de Codelco y por qué no decirlo de la región y del país, se presenta como una gran oportunidad para las empresas de la zona. Esperamos, justamente como empresarios locales tener un rol protagónico cuando esta operación entre en marcha para ayudar a  proyectar su vida útil.

La industria minera en la zona vive un proceso de cambio, ese que -en su momento- fue duramente criticado y que hoy está prácticamente en su etapa final, la trasformación de Chuquicamata, que dejará de ser a rajo abierto para ser subterránea. Mucho se habla de esto, pero poco del impacto que podría generar en las empresas locales, esas que deberán adecuarse junto a la división de Codelco a esta nueva forma de explotación.

Seguramente habrá nuevos procesos, o bien, estos ya no serán los mismos. Chuquicamata subterránea necesitará algunos servicios especiales, que probablemente no existan en la zona, por lo que las empresas los deberán implementar en su oferta de prestaciones.

Esto nos deja en evidencia, que la crisis sectorial es solo un mal periodo y, al mismo tiempo, nos revela que la minería no solo es un campo fértil y amplio para la creatividad y creación de valor, sino que también es una actividad económica destinada a una permanente búsqueda de eficiencia operacional, donde la innovación es un pilar fundamental para el logro de los objetivos.

Hasta ahora la participación del empresariado local en el proyecto de  construcción ha sido muy baja, y la preocupación  de hoy, es que ésta situación no persista en el área operacional, que está pronta a iniciar. Por lo mismo, será importante que la empresa mandante reconozca el trabajo que realizan las empresas de la zona, y las ventajas que tienen, si bien, sabemos que existirá competencia de empresas foráneas, pero es necesario que consideren también al empresariado local. Es una responsabilidad social empresarial que no deben  olvidar y que, sin duda, contribuirá al desarrollo productivo y a la ciudad en general.

Para logar lo anterior, es necesario que el empresariado y los mandantes mineros propicien el diálogo y así las empresas comiencen a prepararse para esta reconversión que se aproxima, para que puedan estar presentes en el desarrollo de este gran proyecto minero, contribuyendo, además, a disminuir los índices de cesantía en la zona.

El cambio por parte de las empresas debe existir y debe ir de la mano con conceptos como innovación, tecnología y calidad, entre otros, los que deben estar relacionados con el diálogo entre mandante y empresas colaboradoras  para que el resultado sea positivo para todos los actores involucrados.

La invitación está hecha, solo nos queda ser críticos, reinventarnos y realizar los cambios necesarios en nuestras empresas para ser parte de este gran proyecto, el que será viable por 40 años más, y que permitirá el desarrollo minero y económico.

Es por esto que el llamado es a continuar trabajando, como se ha hecho hasta ahora, para que el sector se dinamice. Para esto es fundamental que las empresas puedan centrar todos sus esfuerzos en mejorar y así finalmente estar presentes en este gran proyecto futuro.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders