Mesa Redonda  Industrialización: “Las ingenierías chilenas no piensan en el prefabricado como una solución”

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Las soluciones industrializas para la construcción de proyectos mineros no son nuevas en la industria. Sin embargo, aún no parecen tomar el lugar que deberían tener, considerando –de acuerdo a sus proveedores- todos los beneficios que tendrían asociados. El escenario que vive hoy la minería parece ser una gran oportunidad para este sector. ¿Cómo potenciar la industrialización? Hay diversas opiniones; no obstante, la clave estaría en el valor agregado que se le entrega a la solución.

Alejandro Pavez V.
Periodista Construcción Minera

La industria minera, específicamente la del cobre, vive un momento particular, lo sabemos. El fin del superciclo y la disminución del valor del metal rojo han calado profundo en el sector y se necesitan con urgencia ejecutar estrategias para enfrentar sus consecuencias. Por lo pronto, este contexto ha decantado en la postergación de proyectos relevantes para la industria y/o en la paralización de obras que estaban en sus primeras etapas de desarrollo.

¿Cómo sobrellevar esta situación? Todos los expertos coinciden en un solo punto: Mejorar la productividad. Pero, de qué forma. Muchas han sido las alternativas; sin embargo, potenciar los procesos y las soluciones de industrialización en la construcción de proyectos mineros, parece ser un camino más que viable. Si bien esta es una solución que ya lleva tiempo en la industria, parece ser que aún no toma el lugar que debería. Por lo menos así opinan los principales proveedores de soluciones relacionadas con la prefabricación y la industrialización que fueron convocados por Revista Construcción Minera, para debatir respecto de la realidad que vive el subsector construcción en minería y del aporte que entrega su industria para el desarrollo del sector.

Y es que el camino a la industrialización, de producir en serie, bajo condiciones controladas, con exactitud de detalles y plazos, más una ingeniería incorporada, una serie de elementos que constituirán el proyecto, representaría una alternativa más que plausible, sobre todo porque optimizaría el proceso constructivo. “El hecho de que las obras mineras tienen vida útiles definidas (a diferencia de otras obras que duran mucho más), hace que el prefabricado sea trascendental, más que nada por su ubicación, ya que están en zonas alejadas. También, por la necesidad de construir y después muchas veces desarmar, por temas ambientales. Y, finalmente, por el tema de que evidentemente por ser empresas internacionales, pueden acceder a productos de punta en innovación y, por lo tanto, a la prefabricación”, indicó Héctor Ventura, gerente general de Tierra Reforzada® S.A.

“En nuestra industria (la modular), creo que esto si está entendido hace tiempo, ya que desde los años 90 que prácticamente toda construcción en minería (oficinas,  campamentos, hoteles, comedores, etc.) se hace de manera industrializada y prefabricada; aunque creo que fue un paso casi obligado ya que no hay otra opción que logre cumplir los plazos requeridos por la industria, además de otros beneficios como menor cantidad de personal en obra, menores niveles de riesgo y accidentes, calidad controlada y homogénea, entre otras”, agregó Rodrigo Prado, gerente general de Tecno Fast.

No obstante, en otros campos de la construcción en minería, la solución industrializada no ha podido ser introducida con fuerza. Razones hay muchas; sin embargo, según la discusión que se generó en la mesa,  todo decantaría en un solo punto: El desconocimiento. Según indicaron, hay desconocimiento respecto de los beneficios de la industrialización en cuanto sus costos directos y propiedades. Desconocimiento de cómo funciona, a raíz de una carencia de mayor formación y transferencia tecnológica para los profesionales que toman las decisiones en la obra. Finalmente, el paradigma parece ser el siguiente: “Si no se sabe cómo funciona, se ignora y se opta por una solución tradicional”.

¿Cómo cambiar la situación? El primer paso sería hacer sinergia. Trabajar mancomunados para desarrollar la industria, darla a conocer y entregarle un valor agregado al producto que, en este caso, tiene que ver con incorporarle una mayor ingeniería. Aún así, el consenso general parecer ser que, con esta tendencia que vive hoy la industria minera, el paso a una mayor industrialización del sector será natural.

Estado de la industrialización

Tal como se mencionó más arriba, las soluciones industrializadas –particularmente los elementos prefabricados de hormigón- en la minería no son una cuestión nueva; al contrario, vienen siendo empleados hace mucho tiempo. Y es que el mandante minero siempre buscará optimizar sus proyectos. “La minería lo tiene incorporado. Básicamente por el tipo de negocio que tiene, la prefabricación es la opción que tiene que tomar. La minería es el foco principal de esta solución”, agregó Ventura.

“Yo creo que pasa también por un tema de que, entre menos recursos humanos utilicen en la construcción, es mejor, pues se evitan complejidades relacionadas, por ejemplo, con  los problemas sindicales. Además, los estándares de calidad con los que trabaja la minería son absolutamente distintos a los del resto de las industrias y eso hace que mientras más prefabricada la construcción de cualquier elemento, tanto mejor”, complementó Rodrigo Meza, gerente comercial de Budnik Prefabricados de Hormigón.

Aun así, el uso de estas soluciones parece más bien depender de las necesidades del a obra y de su ubicación, más que de una opción concreta por implementar naturalmente esta alternativa. Guido Concha, profesional de Estudio de Preansa señaló que “dependiendo del proyecto, más bien de la ubicación de éste dentro de la minera, son las características que hacen que la industrialización sea un factor a considerar. Si está en medio de la minera, donde tienes todas las facilidades logística, hacerlo in situ  resulta más ventajoso. Si te vas alejando de estos centros de facilidades, hacia arriba o hacia el lado, sobre todo cuando te alejas de tus plantas de hormigón, ahí ya el mandante empieza a tomar algo de interés en prefabricar. Ahora, cuando las facilidades son nulas el interés es muchísimo más alto y ahí tendríamos muchas más ventajas”.

No obstante ello, al momento de ejecutar procesos de industrialización, los expertos de la mesa destacaron que en muchos casos los proyectos ya vienen con su  ingeniería conceptual incorporada, generalmente del extranjero, que busca ser aplicada en Chile. Es allí donde interviene la ingeniería chilena, advirtió  Jorge Cofré, gerente de ventas de Budnik Prefabricados de Hormigón, “no digo que sea mala, pero cambia la perspectiva. Entonces, ahí empieza un juego, un empuje de parte nuestra donde cuesta mucho llegar a la ingeniería conceptual y es casi imposible para nosotros partir desde ahí”, complementó.

“Las empresas proveedores de prefabricados, en nuestro caso construcción modular, podemos entregar diferentes soluciones a una misma necesidad, por tanto es importante que los mandantes confíen en la experiencia de sus proveedores y nos den campo de acción para poder entregar soluciones optimas y de bajo costo diseñadas según nuestros conocimientos y no, como a menudo vemos en la industria, donde el cliente solicita proyectos diseñados por terceros, los que habitualmente no son optimizados. Creo hay que dar las atribuciones para que los proveedores puedan ofertar libremente según la necesidad del cliente y no adaptar especificaciones y procesos para cumplir con una ingeniería predefinida”, apuntó Prado.

Esta, justamente, sería una importante piedra de tope para el desarrollo e introducción de los procesos de industrialización en la construcción de proyectos mineros. A juicio de Guido Concha, habría un desconocimiento por parte de los especificadores respecto de  las diversas alternativas que pueda presentar esta solución. “De todas las empresas que se han acercado a nosotros, creo que una sola a nivel de gerencia entendió que podía prefabricar o industrializar su proyecto. El resto de las empresas mineras que hemos atendido, tienen proyectos para hacer in situ y se acercan a nosotros por factores de cumplimiento de plazos, es que el tiempo les es una variable bastante incidente, sobre todo por el tema del invierno y otras características de la zona y la altura geográfica también. Así, hemos prefabricado algunas cosas, pero no bajo el punto de vista prefabricado propiamente tal. Hemos industrializado algunas cosas y hemos subdividido otras para enviarlas y que las monten en su sitio; pero, en definitiva,  las ingenierías chilenas no piensan en prefabricado como una solución”.

Confianza

De acuerdo a los integrantes de la mesa redonda el primer diagnóstico es claro: falta un diálogo más directo con los proyectistas para que puedan ver en la industrialización una alternativa real y concreta para levantar sus proyectos. Desde ahí, la labor que realicen las empresas del rubro relacionadas a la industrialización será fundamental. Su objetivo será cambiar la mentalidad. Construir confianzas. Y es que, según Héctor Ventura, “lo que ha complicado a los prefabricados en algunos proyectos, tiene que ver con que somos un país sísmico y esto hace que muchos estructurales tengan desconfianza con aplicaciones específicamente en ciertas naves, uniones húmedas, etc. Y eso hace que vengan proyectos especificados de afuera, con ciertas características y con más resguardos. Entonces, si en algunas  aplicaciones de prefabricación al estructural no le queda claro o no le da garantías de que  pueda funcionar, se genera una traba”.

El contraargumento de lo anterior, planteó Guido Concha, “es que porque ellos dicen que nuestro producto no funciona bajo las condiciones que estás describiendo; sin embargo, lo que ellos proponen si funciona cuando lo estás haciendo a 4.500 metros de altura con cero facilidades. Sí, es una crítica que uno debe aceptar, pero a mí tampoco nadie me asegura que a 4.500 metros de altura obtengo lo que me está exigiendo el plano; sin embargo, si lo hago en fábrica me aseguro, al menos, llegar al 90% de lo que me están pidiendo. Hay un proceso de discusión que cuando se lleva a cabo con la ingeniería es demasiado árido. Ellos tienen una posición y es muy difícil sacarlos de ahí”.

Desde esta lógica, los proveedores de servicios para la industrialización coinciden en la mirada paradigmática de los proyectistas, respecto del cómo levantar un proyecto. “Hay un paradigma en la industria, yo hablo desde una empresa que abastece de soluciones a los prefabricadores, tenemos una línea de productos usadas mundialmente que pueden ser importantes para el tema de la industrialización y el paradigma de las oficinas de ingeniería acá en Chile es usar métodos tradicionales que complican a los prefabricadores en lo que son las soluciones operativas, las soluciones de estructura y a nosotros, en la provisión de elementos que pueden armar esas soluciones”, afirmó Néstor Squadritto gerente Ingeniería y Ventas Técnicas de Prodalam.

Desde ahí, tal como ya se ha mencionado, la labor del mercado de la industrialización, a juicio de los profesionales convocados a esta mesa redonda, apuntaría a realzar los diversos beneficios de esta solución para que quienes tomen la decisión en los diversos proyectos, puedan considerarla como alternativa. “Lo que tenemos que hacer los prefabricadores es tratar de convencer a los proyectistas, a las oficinas de estructuras, que estas soluciones son buenas. El tema va por ahí, que defina el estándar de la industria, no son los grandes clientes, sino el problema está en nosotros tratar de convencer a los proyectistas de que esta solución es el camino”, recalcó Ventura. Y es que esta confianza crece o se fundamente cuando se conoce realmente el producto. “Si uno logra cambiar ex-antes la mentalidad de los proyectistas, se podrá ver lo que hay que hacer en el desarrollo, sabiendo que existe una alternativa. Pero, cuando el proyectista no sabe que existe esa alternativa o no está convencido, lo desarrolla como siempre y resulta que después entrar a cambiarlo es muy difícil. Y es que el calculista comienza a decir ‘si cambio esto a prefabricado, me empezará a pegar en el resto del proyecto’ y, al recalcular todo, entonces te dice, sabes qué más mejor no”, apuntó Meza. Por lo mismo, coincidieron en la mesa, el mejor camino es proyectar desde un comienzo la obra con soluciones industrializadas.

Transferencia tecnológica

Si bien el diagnóstico parece ser claro, aún faltaría por establecer las estrategias que permitan desarrollar efectivamente esta industria en la ejecución de obras mineras. Y es que esta reticencia por parte la ingeniería por aplicar estas soluciones en sus proyectos, a juicio de los integrantes de la mesa, no tiene que ver solo por mera desconfianza en el sistema. Habría un factor relevante que dice relación con la formación del profesional de obra y las oportunidades que este tienen para adquirir nuevos conocimientos o verse enfrentado a las diversas tendencias que se están desarrollando en el mundo.

Respecto de la formación, Jorge Cofré  indicó que “una de las cosas que nos falta como industria y como profesionales, incluso, es una mayor formación en este tema. En nuestras escuelas de ingeniería hay muy poca formación de profesionales, muy baja. Recuerdo, por ejemplo, mis años de universidad donde prácticamente no vi el tema de los prefabricados, con suerte un semestre en un ramo electivo. Ahí tenemos una oportunidad donde podemos formar a nuestros ingenieros de alguna manera pensando en soluciones que tengan que ver con prefabricados”.

Para Néstor Squadritto, el camino también va en fortalecer la transferencia tecnológica en la industria. Este sería un primer paso para abrir las mentes e introducir esta solución. “Al profesional hay que darle una charla y decirle: Mira existe esto. En el futuro vas a escuchar de esto en el mercado, lo vas a ver y ya tendrás el conocimiento de ello. Debemos generarle  una apertura: O sea, se construye usando fierro, hormigón y moldaje, pero también se construye usando prefabricado”, destacó.

Otro camino de difusión de esta alternativa estaría dado también por las normativas. Y es que “las normas tienen que enseñarse, es parte de la educación y tienen que utilizarse y especificarse. Así, es mucho más fácil para alguien aplicar un sistema en un proyecto determinado cuando una cierta norma relacionada está citada; más que dar la solución cuando la norma no está contemplada”, añadió Ventura.

La actualización de las normativas sería un paso obligado si se quiere potencia este tema, y es que “hoy tenemos cosas que son súper antiguas y que llegar a dar una actualización”, enfatizó Meza.

Soluciones

Una de las principales carencias, según los integrantes de la mesa redonda, sería la falta de un canal que conjugue desde el fabricante, hasta la ingeniería, que abarque todos los sectores y genere una sinergia en pos de esta solución, sobre todo en el contexto que actualmente vive la minería, donde la prefabricación surge como una alternativa de desarrollo competitiva respecto de las otras soluciones.

Claro, porque en momentos en que el mercado clama por mayor productividad y reducción de costos, las alternativas industrializadas aparecen, a juicio de sus promotores, como el vehículo para alcanzar mayores índices. “Las mineras están poniendo mucho recursos en eso, en bajar costos,  y buscar mayor productividad y es ahí donde se acuerdan del prefabricado. Cuando hay bonanza económica, los problemas son otros”, advirtió Claudio Cid, gerente técnico de Preansa.

“El prefabricado entra por una búsqueda de optimización de costos. En la búsqueda de la productividad, el prefabricado es la solución. Es muy difícil entender productividad sin prefabricación en la minería, están muy bien unidas”, indicó  Ventura, agrando que en el actual momento que vive la minería, “van a llegar, sin que nosotros movamos un dedo. Por muy doloroso que sean los casos que estamos contando, la industrialización se va a imponer. Ahora, nosotros evidentemente tenemos que apurar este tema, pero es inevitable que el prefabricado se instale como un estándar en la industria minera, no veo otro camino, más lento o más rápido pero estará”.

En esta línea, para Rodrigo Meza, lo que faltaría, en definitiva, “es un trabajo conjunto entre quien proyecta  y quien es capaz de entregar soluciones prefabricada de toda índole, porque el prefabricado no es solamente el cemento y el hormigón, pasa lo mismo de otros elementos. El prefabricado, es una fabricación previa, en función a un lego. Entonces yo creo que pasa por hacer un trabajo más en conjunto de poder dar a conocer, nosotros como industria, a la gente que proyecta, para ir creando esa mentalidad de que efectivamente existen posibilidades industriales para sus proyectos”.

El aspecto fundamental para el éxito de los proyectos sería, justamente, el trabajo en equipo con el mandante, agregó Rodrigo Prado. “A equipo me refiero a todos los participantes del proceso, cliente, asesores, ingeniería y contratista. Es notable ver cómo incide en los resultados o nivel de éxito, el ambiente que existe en este equipo.  Hay equipos donde el objetivo común está muy claro y se genera una relación virtuosa de complemento y apoyo, si esto no existe –probablemente- el resultado no será el esperado. Estos lineamientos dependen directamente de los líderes de cada una de las partes que intervienen en el proyecto”, detalló.

Aun así, lo realmente fundamental pareciera ser aclarar qué es lo que el mercado efectivamente entiende por industrialización y no mera prefabricación y, desde ahí, a qué empresas puede acudir. En definitiva, un producto con valor agregado. Para Maarten Van Den Berg, gerente general de Tierra Armada, es algo fundamental, puesto que “cuando preguntamos al mercado por empresas que hagan industrialización, no llegan a nuestros nombres (…) El producto industrializado debe tener un nivel de ingeniería que no se centre solo en bajar costos, sino que en incrementar seguridad, estandarizar cada vez más, mejorar la calidad de los productos que podemos ofrecer, mejorar los transportes, la logística, manejar los tiempos que permiten planificar mejor. La industrialización es una palabra a la que debemos dar contenido para que, con el tiempo, los clientes comiencen a mirarnos distintos que el prefabricado”.

A ello agregó que “para vender prefabricado hemos definido que se requiere formación, normas, consultores, clientes abiertos y se requiere evaluar o algo un poco más amplio para redefinir cómo podemos empujar que se acepte que el valor agregado no es el precio por metro cúbico de hormigón, no tiene nada que ver. Se debe llegar al momento en que ellos vean la cadena total y digan que aquí hay condiciones de trabajo, hay inteligencia agregada a nivel de logística, hay un tiempo respetado a nivel de ejecución. Todo viene porque hay un grupo de empresas que se dedica a la industrialización de uso de hormigón”.

Finalmente, como síntesis de esta discusión, la clave de todo estaría en el diálogo de todos los actores. “Yo creo que todos estamos apuntando para la misma dirección, el problema es que estamos en veredas distintas y, a veces, no nos estamos viendo porque hay barreras que perfectamente pueden estar más bajas. Entonces, en la medida que se puedan hacer más mesas redondas o mesas de trabajo en conjunto, sería mucho mejor para la industria, concluyó Rodrigo Meza.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders