La responsabilidad que todos debemos asumir

Luis Farías Muñoz Presidente Regional CChC Calama

Luis Farías Muñoz, presidente regional CChC Calama.

La seguridad y la salud en el trabajo (SST) es un tema muy sensible en toda organización. Cuando ocurre un accidente o una enfermedad, está en juego la integridad, la salud y la vida de las personas. Esto no tiene precio, y nos obliga a un enfoque serio y riguroso sobre el tema.

Hay que partir recordando que el gran objetivo de nuestro sector apunta a lograr en todas sus obras el cero accidente. Sin duda, la seguridad de los trabajadores es nuestra principal preocupación.

El desarrollo de la ingeniería, tecnología y cultura nos permiten avanzar, pero sin superar definitivamente este desafío. Se debe analizar la realidad en esta materia, para buscar nuevas soluciones que nos permitan reducir aún más nuestros índices de accidentabilidad.

Por lo pronto, tenemos que revisar rigurosamente nuestra labor en esta materia para evitar de manera efectiva la ocurrencia de accidentes, eliminando, por otra parte, todas aquellas actividades que no aportan valor agregado a nuestros objetivos.

El desafío de la seguridad y la salud ocupacional es complejo, más aún cuando se establece el régimen de subcontratación. En este caso, resulta fundamental la coordinación y converger los distintos sistemas de prevención de cada actor. En este escenario, es vital la labor colaborativa entre mandante-contratista-subcontrato para prevenir riesgos y accidentes.

Además, se debe considerar las particularidades de los distintos tipos de contratos que, según la especialidad, varían en las metodologías, lugares de trabajo y los riesgos. Por lo tanto, los respectivos sistemas de gestión de la SST deben adaptarse a cada realidad.

El escenario se torna más complejo si tenemos presente que en la actualidad todas las actividades cotidianas en un área productiva se han transformado en críticas, generando un aumento explosivo de las tareas de planificación y control. Es más, resulta probable que hoy estemos multiplicando casi por 10 veces los esfuerzos y la carga de trabajo asociada a los sistemas de gestión de la SST.

Evaluación de resultados

Una forma de evaluar los resultados del trabajo realizado en Seguridad en el largo plazo es observar las tasas de accidentabilidad registradas por SERNAGEOMIN para nuestra región durante la última década:

Estadísticas SERNAGEOMIN  Década 2004-2013

  T. Frecuencia   T. Gravedad   T. Fatalidad
Año M C T   M C T   M C T
2004 5,5 4,9 5,1 747 340 491 0,071 0,042 0,053
2005 4,5 4,4 4,4 783 237 417 0,115 0,023 0,053
2006 4,6 4,4 4,5 897 210 438 0,116 0,012 0,046
2007 3,9 4,7 4,4 845 383 536 0,109 0,043 0,065
2008 4,4 3,7 3,9 1.180 407 667 0,165 0,052 0,090
2009 2,6 2,7 2,6 838 201 412 0,120 0,020 0,053
2010 2,7 2,0 2,2 646 399 473 0,090 0,058 0,068
2011 2,7 1,9 2,1 467 110 222 0,054 0,008 0,023
2012 1,8 1,8 1,8 442 133 225 0,049 0,014 0,024
2013 1,7 1,4 1,5 467 174 260 0,079 0,020 0,037
3,3 2,93 3,0 710 244 393 0,094 0,027 0,049

M=Empresas Mandantes     C=Empresas Contratistas     T=Total

De la observación de las tasas de accidentabilidad mostrada en la tabla anterior, es posible extraer las siguientes conclusiones:

La tasa de frecuencia de los accidentes se ha reducido consistentemente en el periodo, mostrando una tendencia clara en su constante mejoramiento, si bien cada vez de manera más marginal y requiriendo de nuevos esfuerzos.

No ha ocurrido lo mismo con las tasas de gravedad y las tasas de fatalidad: Si bien han bajado, su variabilidad no augura necesariamente mejoras significativas para el próximo decenio.

Las empresas contratistas presentan mejores resultados al registrar tasas de accidentabilidad menores que las empresas mandantes, especialmente en Gravedad y Fatalidad.

No olvidemos que aun cuando mejoramos, los resultados muestran 4.171 accidentes, 76 fatalidades y 613.014 días perdidos en la misma década, lo cual nos indica que debemos continuar poniendo nuestros mejores esfuerzos.

A pesar de los desafíos que deben superarse, vale la pena destacar que los avances logrados se basan en la mayor inversión en SST realizada por todas las empresas, mandantes y contratistas de la región.

Sin perjuicio de lo anterior, es relevante tener presente que los esfuerzos demandados por la gestión de la SST, en algunos casos, genera una pérdida de productividad laboral, reduciendo el tiempo de trabajo efectivo diario. En esta línea, sin descuidar en lo más mínimo la seguridad de los trabajadores, resulta valioso analizar y debatir entre todos los actores de un proyecto el real aporte de las múltiples medidas de prevención aplicadas en la ejecución de una obra. Sin duda, este debate se encuentra abierto. En las duras tierras de nuestro desierto, debemos trabajar en conjunto mandantes – contratistas para que la gestión en SST cumpla con creces los objetivos planteados y al mismo tiempo no afecte la competitividad de la minería regional.

En resumen, reiterando que se trata de un problema complejo que requiere de la participación de todos, no debemos olvidar que seguridad y productividad están directamente relacionadas. Esto nos invita a desarrollar nuevos enfoques y herramientas y a realizar las inversiones necesarias para dar un salto real en la seguridad y salud en el trabajo y, lo más importante, sin perder competitividad como la región minera que somos. Ese es el desafío.