La productividad: una tarea de todos

Juan González Beltrán, Presidente Regional CChC Calama
Juan González Beltrán, Presidente Regional CChC Calama

Cada cierto tiempo aparecen voces que cuestionan la productividad de las empresas contratistas en la minería, suponiendo incluso utilidades que en la práctica no son tales y más bien están alejadas de la realidad.

Este ejercicio comunicacional desconoce el importante rol que cumplen los terceros en la cadena productiva y los resultados que buscan sus mandantes como parte de la alianza estratégica que en el papel suscriben para conseguir sus objetivos organizacionales y aportar excedentes a sus respectivos dueños.

Si bien es respetable la defensa que los críticos puedan hacer de sus propios intereses y de la estabilidad laboral que señalan está en entredicho por la activa apertura de los contratistas en la última década, olvidan el real aporte que éstos realizan a lo largo del país, quienes se han ganado un justo y merecido espacio a costa de una activa gestión y positivos resultados en materias tan importantes como calidad, ambiente, seguridad y salud ocupacional, entre otras.

De partida, existe de parte de los terceros un gran esfuerzo y dedicación en pos de implementar día a día mejores prácticas y potenciar el traspaso de conocimientos a favor de la organización. Además de ser altamente competitivas a nivel nacional e internacional, utilizan equipamiento de última generación y facilitan el desarrollo de más y mejor capital humano, parte del cual muchas veces es reclutado por parte del mandante debido a su preparación y experiencia.

Importante son también sus elevados estándares de seguridad laboral, superando incluso muchas veces a sus mandantes, con lo que se convierten en un aporte muy valioso para consolidar a la industria minera como un ejemplo en este ámbito en relación a otros sectores productivos del país. Prueba de ello es lo hizo la Cámara Chilena de la Construcción Calama, destacando el primer lugar obtenido entre las 18 delegaciones regionales, tras lograr una tasa de accidentabilidad anualizada de un 0,58 por ciento, convirtiéndose en la más baja a nivel nacional.

Volviendo al tema central, es decir la productividad, los indicadores que se manejan hoy demuestran que el tiempo de trabajo efectivo en las empresas mineras no supera las cuatro horas diarias en una jornada normal, cifra por debajo de los niveles de los contratistas. Es aquí donde debemos poner la atención necesaria y buscar las causas y las medidas que permitan mejorar este negativo índice. Pero es un desafío conjunto de toda la industria y no solo de una parte de ella. De hecho, los contratistas hacen un gran aporte, pues tienen una mayor eficiencia en esta materia derivada de los compromisos y obligaciones que están precisamente suscritos en los contratos.

También los críticos relacionan la baja productividad de las empresas contratistas a un supuesto exceso de personal, olvidando que muchos que los requerimientos de servicios los establece el mandante en sus bases de licitación, seleccionando luego la mejor oferta, donde el proveedor tiene muy pocas posibilidades de hacer sugerencias o pedir modificaciones a lo solicitado.

Lo anteriormente expuesto demuestra que muchas de las críticas se amparan en visiones sesgadas y manifiestan un desconocimiento de cómo funciona contractualmente la relación mandante-contratista. Pero más allá de quedarse entrampados en eso, el escenario que hoy enfrenta la minería chilena en materia de productividad plantea desafíos urgentes, partiendo de la necesidad de definir estrategias que contribuyan a optimizar los procesos de dirección y gestión de proyectos, como asimismo eliminar toda exigencia, norma u obligación que no aporte al valor al negocio, y que en la mayoría de los casos más bien perturban el desempeño de las empresas y de sus trabajadores.

En el complejo escenario actual, con una baja del cobre creciente, el desafío es entonces a trabajar coordinadamente para gestionar en forma eficiente los procesos, los recursos y los activos –sin dejar de lado las obligaciones en materia de seguridad, salud, calidad y medio ambiente–, de modo que la productividad vuelva a crecer y sus actores pueda conseguir nuevamente los logros esperados.

Para lograr aquello, las mandantes y contratistas deben ser capaces de sostener un diálogo franco y de trabajo conjunto para abordar temas como la correcta distribución del riesgo del negocio. Dado este importante paso, el camino siguiente sería priorizar contratos de mayor duración, lo que generaría mayores espacios para la innovación y ganancias de productividad y, adicionalmente, traería como beneficio una tranquilidad y bienestar social a los trabajadores y sus familias que por estos días viven una incertidumbre sin cuartel por las medidas que están tomando algunas empresas para pasar la supuesta tormenta, pensando en que el cobre no ha variado mucho su precio.

Igualmente deben ser capaces de  reflexionar sobre la necesidad de hacer cambios legales que regulen la relación mandante-contratista y que, de paso, elimine o reduzca la tremenda asimetría que existe hoy en las bases de licitación, que no solo limita cualquier posibilidad de cambio o exigencia de parte de los terceros, sino que también encarece los proyectos y servicios, pensando que la incertidumbre tiene precio y porque genera un ambiente de “bandos” que hace perder de vista los reales objetivos.

En resumen es parte de la misión de todos los actores el generar valor para los clientes, por lo mismo hay que estar abiertos a discutir estos temas en un ambiente de cooperación y de mejoramiento continuo, más aún cuando estamos en el epicentro de un extraño escenario en la minería, lo que se ha traducido en postergación de nuevos proyectos, paralización de obras que se encontraban en su fase inicial de construcción y complejos ajustes dotacionales, con consecuencias negativas para las empresas contratistas y sus trabajadores.

La tarea no parece menor, pues se trata de que esta industria recupere y aumente su competitividad para contribuir así al crecimiento y al desarrollo del país y de las zonas donde se encuentren sus centros productivos. Es algo justo y necesario. Por lo mismo, lo que cabe hoy es hacer un análisis más profundo y objetivo de la situación.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders