Informe de Cochilco: Consumo de agua en la minería del cobre

CM20-Sustentabilidad-P
Gentileza Codelco

El documento publicado por la Comisión Chilena del Cobre busca entregar datos e información relevante en la materia para mejorar el desarrollo de políticas públicas en el sector.

Durante el 2015 la minería del cobre en Chile utilizó 13,07 m³/seg de aguas continentales, ya sean provenientes de aguas superficiales, subterráneas y/o adquiridas a terceros, consumo que aumentó en un 0,93% respecto del 2014. Al identificar los consumos de agua por región, Antofagasta tiene las cifras más altas, debido a que es la que presenta mayor actividad minera.

En el informe se menciona que, así como ha incrementado el consumo, también se ven mejoras en la eficiencia del consumo unitario, disminuyendo la cantidad de agua necesaria para procesar una tonelada de mineral.

Alfredo Saavedra L.
Revista Construcción Minera

Así como el agua es vital para el ser humano, también es fundamental para el desarrollo de la minería, por lo que conocer su origen y utilización resulta de gran importancia para los proyectos del sector. Por este motivo, la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) publicó en junio pasado un informe denominado “Consumo de Agua de la Minería del Cobre al año 2015”, que da cuenta de la demanda de este insumo por parte de las empresas mineras, tanto por región como por proceso productivo. En el documento se explican riesgos estratégicos a largo plazo que enfrenta la minería en relación con este vital elemento, entre los que se encuentran: asegurar suficiente agua para satisfacer el aumento de la producción, reducir el consumo de agua, de energía y las emisiones debido a las presiones sociales, ambientales y económicas y la comprensión de los vínculos entre el agua, energía y emisiones, para que una mejora en un área no cree un mayor efecto adverso en otra.

Usos y tipos de agua

La importancia de este elemento radica en que las empresas mineras lo necesitan para hacer que la roca renuncie a sus minerales, utilizando el agua en una serie de actividades que incluyen el procesamiento de minerales y sus servicios anexos (supresión de polvo en caminos, el transporte de concentrados y necesidades de los empleados, entre otras). En el informe de Cochilco, se habla de cinco distintas áreas de consumo de la industria minera del cobre: el área mina, el área planta concentradora, área planta hidrometalurgia, fundición y refinería y el área servicios. En la primera (que incluye a la mina y el transporte de material hasta el chancado primario), el agua se usa principalmente para la supresión de polvo en caminos y en la extracción y bombeo desde labores subterráneas, mientras que el área de planta concentradora, comprende el procesamiento de minerales, el cual representa el mayor consumo de agua respecto de los volúmenes totales.

El documento también detalla que en el área planta hidrometalurgia, fundación y refinería (que considera los procesos de lixiviación en pilas, la extracción por solventes y la electro obtención para la producción de cátodos) los principales consumos de agua resultan como consecuencia de la evaporación de las pilas de lixiviación donde se vierte una solución ácida (agua con ácido sulfúrico) en la superficie de las pilas, la que se infiltra en estas disolviendo el cobre contenido en los minerales oxidados. Por su parte, en el área servicios el principal uso del agua es para bebida, cocción, lavado, riego y baños en los campamentos y otros consumos menores.

En cuanto a los tipos de agua, se señala que hay tres. El agua continental (ríos, lagos, llanuras de inundación, reservas, humedales y sistemas salinos de interior) considera todos los cuerpos de agua permanentes que se encuentran en el interior, alejados de las zonas costeras. El segundo tipo es el agua de origen oceánico, proveniente del mar y que se caracteriza por un alto contenido salobre. En tanto, el tercer tipo, las aguas recirculadas, corresponden a todos aquellos flujos que son reinyectados al sistema, los que pueden o no ser previamente tratados.

El informe detalla que en el análisis para el año 2015, el agua de origen continental alcanzó los 13,07 m³/seg, mientras que el agua de mar fue de 2,27 m³/seg y el agua recirculada fue de 40,38 m³/seg, lo que en total suma 55,73 m³/seg de agua para la minería.

De los tipos de agua mencionados, la continental puede provenir de distintas fuentes, por lo que de acuerdo al texto de Cochilco se consideran cuatro tipos para el abastecimiento: aguas superficiales, subterráneas, adquiridas a terceros y de mar. En el caso de las primeras y según el artículo 2º del Código de Aguas, las aguas superficiales son “aquellas que se encuentran naturalmente a la vista del hombre y pueden ser corrientes o detenidas”, es decir, aquellas que corren por cauces naturales como vertientes, esteros, ríos y quebradas, o se encuentran acumuladas en depósitos naturales como lagos, lagunas, pantanos, ciénagas y embalses. Por su parte, las aguas subterráneas son aquellas almacenadas en acuíferos o embalses subterráneos que requieren de labores previas de exploración, con el objeto de ubicarlas y conocer sus características para su posterior explotación y aprovechamiento, mientras que las aguas adquiridas a terceros y tal como lo indica su nombre, corresponden a aquellas obtenidas mediante contratos con terceros (de aguas municipales, sanitarias, entre otros proveedores). El agua de mar, en tanto, hace referencia a la que es extraída desde la costa, la que según el informe de Cochilco tiene dos vías posibles: ya sea utilizada directamente en los procesos o previa desalinización. Además, indica que su uso no requiere derechos de agua competitivos con el agua continental.

Tendencias de consumo

Si bien el informe habla de cinco grandes áreas de uso del agua en minería, se analizan los consumos por procesos de aguas continentales, pues estas son aquellas que están sujetas a restricciones de disponibilidad. A modo de ejemplo, en 2010 el consumo de agua continental en la minería de cobre fue de 12,65 m³/seg, subiendo a 13,07 m³/seg en 2015.

Y así como se consume, también hay pérdidas durante los procesos, que si bien se han ido controlando gracias a la tecnología, siguen ocurriendo. Algunas de estas suceden en el proceso de concentración que se dan por filtraciones, evaporaciones en colas de los estanques de flotación y espesamiento, retenciones en materiales de las colas, pérdidas de infiltración en tranques y pérdidas en transporte de concentrado y relaves. En cuanto a las principales pérdidas de agua en el proceso de hidrometalurgia se cuentan las evaporaciones en las pilas de lixiviación, en los estanques, lavado de la fase orgánica y descarte de soluciones.

Mejoras de eficiencia en la gestión del agua

Este estudio de Cochilco se presenta como un trabajo que busca monitorear el uso de agua en los diversos procesos y aumentar la disponibilidad y trasparencia del sector en temas críticos, razón por la cual también menciona algunas mejoras en la eficiencia de la gestión de este elemento, haciendo hincapié en la recirculación, considerada clave para la gestión de los recursos hídricos. Y es que los excedentes de agua pueden ser reutilizados dentro de un mismo proceso, en etapas diferentes o enviadas desde y hacia procesos distintos, de acuerdo a los requerimientos de calidad y cantidad de cada uno de ellos. Según se indica en el documento, la tasa de recirculación en las faenas (a nivel nacional) es de un 72,5%, ponderado según la producción de cada región, siendo Coquimbo la con mayor recirculación de agua en la faena con un 80%, seguida por la región Metropolitana con un 78 por ciento. En cuanto a la tasa de recirculación en las plantas concentradoras, esta es de un 73,2 por ciento.

Si se habla del uso de agua de mar en operaciones mineras, esta ha tenido una tendencia creciente llegando a los 2,23 m³/seg en 2015, aumento que se explica en parte a que algunas minas han recurrido a ella como un recurso inagotable de agua para las operaciones, aunque cabe señalar que esto trae un riesgo de mayores requerimientos de energía y costes financieros.

Conclusiones

De acuerdo a los datos obtenidos en el estudio, se establece que el consumo de aguas continentales en el año 2015 alcanzó los 13,07 m³/seg en el sector de la minería del cobre, lo que representa un incremento de 0,12 m³/ seg (0,93%) respecto al año anterior. A nivel de proceso, en tanto, el documento señala que un 71% del consumo de agua continental se utiliza en el procesamiento mediante flotación para la obtención de concentrados de cobre, un 15% es utilizado para la obtención de cátodos electro obtenidos, un 4% se usa en la fundición y refinería, mientras que el 10% restante corresponde a ítem “otros” donde se incluye el agua para el área mina y servicios anexos, campamentos, supresión de polvo y agua potable, entre otros.

En cuanto al análisis de las variaciones anuales, se informa de un crecimiento estable de los consumos de aguas continentales en los últimos cuatro años (2013 vs 2012, +2,75%; 2014 vs 2013, +1,81% y 2015 vs 2014, +0,93%). Por su parte, el consumo de agua de mar ha crecido en torno al 33% anual en el mismo periodo de tiempo, en parte “gracias a un enfoque integrado para la gestión de la oferta y la demanda de agua, lo que permite a los entornos tener una mayor seguridad de abastecimiento”, señala el informe.

Al analizar los consumos de agua por tipo de fuente de extracción se obtiene que a nivel nacional las aguas de origen subterráneo alcanzan un 42%, las de origen superficial un 36%, aquellas adquiridas a terceros un 7% y las provenientes del mar constituyen un 15% del total.

Esos datos muestran que a nivel nacional el uso de aguas subterráneas ha tenido una tendencia creciente los últimos años, mientras que la utilización de aguas superficiales ha visto una disminución en la minería del cobre.

La información expuesta en el texto ofrece ideas generales para enfocar lineamientos de políticas públicas en la materia, en el sentido de que se necesita considerar no solo el territorio de la empresa, sino también, a todos los actores involucrados y tener una visión a largo plazo con sentido de comunidad. La industria ha tomado nota reduciendo sus consumos unitarios de aguas continentales y alcanzando altas tasas de recirculación; y si bien no pueden controlar la ley del mineral, el documento señala que sí se han hecho cargo del consumo de agua para procesar dicho mineral.

En cuanto al uso de agua de mar, su consumo está ligado al de energía, lo que llama a considerar la relevancia de una mayor integración entre el agua y la energía sostenible, siendo la reutilización, junto a la gestión integrada por cuencas, una alternativa para la escasez en cuencas vulnerables ubicadas en ambientes áridos. Además, gracias a los datos aparecidos a la luz del estudio, se posibilita la identificación de las regiones que se ven más afectadas por la actividad minera lo que permite buscar formas de optimizar los recursos en esos lugares. Respecto a esto último, en el documento se plantea compartir la red de tuberías e infraestructura de desalinización para el suministro de agua de mar entre las distintas empresas de minería (a escala nacional) como una propuesta para un menor consumo de energía y la disminución de los costos financieros.

Así, los datos y la información ayudan a observar y evaluar situaciones que en el caso de este estudio apuntan a mejorar y potenciar el consumo y uso de tan vital elemento en la industria minera. Para revisar en detalle el informe, visite www.cochilco.cl

Alcance del estudio

El informe “Consumo de Agua de la Minería del Cobre al año 2015”, realizado por la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), comprende las empresas productoras de cobre entre las regiones centro norte del país, desde la XV Región de Arica y Parinacota, hasta la VI Región de O´Higgins, en donde se desarrolla la mayor actividad cuprífera.

Según se señala en el documento, las operaciones catastradas para el informe corresponden al 99,6% de la producción chilena de cobre durante el 2015, por lo que es necesario extrapolar el consumo de agua para la totalidad de la producción del país, de modo de poder comparar anualmente las variaciones en el consumo. Con el fin de realizar lo anterior, se consideran los totales regionales indicados anualmente por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) y el porcentaje de representatividad de las encuestas. De esta manera, el estudio se presenta como un trabajo de carácter permanente para Cochilco, con el objetivo de monitorear el uso de agua en los distintos procesos de la minería del cobre, aumentar la disponibilidad y transparencia del sector en temas críticos y servir como base para el análisis de las discusiones públicas.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders