“Hay factores institucionales, como también aspectos culturales y de gestión, que afectan la productividad”

Diego Hernández, presidente de SONAMI
Diego Hernández, presidente de SONAMI

La competitividad sería hoy el principal punto crítico de los proyectos mineros. En un escenario poco auspicioso para la industria, mejorar este ítem garantizaría un mayor crecimiento. “La minería se encuentra en una posición expectante para poder seguir creciendo en el futuro y continuar aportando al desarrollo de Chile como lo ha hecho históricamente”, señala Hernández.

Alejandro Pavez V.
Periodista Construcción Minera & Energía

Si bien el panorama del sector minero no se ve muy auspicioso, por lo menos en el corto plazo, se espera que para 2018 pueda haber un repunte, proyectan los expertos. Mientras tanto, la preocupación por mejorar la competitividad ocupa los principales esfuerzos de las compañías mineras y sus contratistas. De acuerdo a Diego Hernández, Presidente de la Sociedad Nacional de Minería de Chile, SONAMI, urge garantizar un escenario de inversión claro para el sector. “Es necesario revisar las condiciones para volver a atraer inversiones, lo cual significa contar con reglas claras, estabilidad tributaria y solución de controversias”, señala.

Ahora bien, el principal foco debería estar en mejorar la competitividad, fortalecer el sector, apoyando a la pequeña y mediana minería, además de contar con empresas colaboradoras que cuenten con personal con alto nivel de competencias y capacitación que les permita abordar los desafíos que enfrenta la industria minera. “El gran desafío es lograr posicionarnos no solo como productores, sino también como  proveedores de la minería a nivel mundial”, indica el ejecutivo.

“Hoy uno de los principales desafíos que enfrenta la minería, junto con la caída de los precios de los minerales y asegurar el suministro de dos insumos claves para este sector productivo como son la energía y el agua, es la pérdida de competitividad”.

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¿Qué medidas se deberían tomar para enfrentar este escenario?

La industria minera está viviendo momentos complejos por la importante disminución en la cotización de los metales, donde la caída del precio del cobre es precisamente uno de los principales responsables de esta situación. No obstante, es preciso indicar que una de las características de la minería es que se enfrenta a ciclos de precios y, en el último año, estamos observando pronunciadas cotizaciones a la baja.

Esta coyuntura ha obligado a la minería a tomar una serie de medidas para proteger sus márgenes operacionales. Las correcciones ya se han hecho y con los precios actuales, probablemente el 90% o un poco más de productores, están cubriendo sus costos. No obstante ello, es importante otorgar un apoyo especial a la pequeña y mediana minería.  Creemos que el precio del cobre va a repuntar, no sabemos cuándo, tal vez a partir del 2018.

¿Cómo se debería fomentar la inversión en esta área?

La postergación o paralización de proyectos mineros, sin duda,  tiene un impacto en el crecimiento, la generación de empleo y, en el aporte de que este sector productivo realiza  al desarrollo económico y social del país.

Las políticas públicas en nuestro sector debieran tener a la vista que éste invierte a muy largo plazo y por lo tanto, en la medida que ellas sean estables y generen certidumbre, sin duda serán un factor a favor de la inversión. En ese sentido, hemos planteado la necesidad de revisar las condiciones para volver a atraer inversiones, lo cual significa contar con reglas claras, estabilidad tributaria y solución de controversias.

La minería se encuentra en una posición expectante para poder seguir creciendo en el futuro y continuar aportando al desarrollo de Chile como lo ha hecho históricamente.

La competitividad sería clave para enfrentar este escenario, ¿cómo fomentarla?

Hoy uno de los principales desafíos que enfrenta la minería, junto con la caída de los precios de los minerales y asegurar el suministro de dos insumos claves para este sector productivo como son la energía y el agua, es la pérdida de competitividad, que ha afectado a todos los países mineros, a algunos los ha golpeado con mayor fuerza y a otros con menor intensidad. Esta pérdida de competitividad se expresa en dos grandes conceptos: importante aumento de costos y disminución de los niveles de productividad.

Por ello hoy una de las tareas prioritarias en el quehacer de las compañías mineras en Chile ha sido el control de costos, la optimización de procesos productivos, de gestión, la capacitación permanente de sus trabajadores, y la innovación continua en las actividades mineras, todo ello con el objeto de hacer frente a la caída en la cotización del metal, defender los márgenes, recuperar la competitividad y elevar los niveles de productividad.

¿A qué se debería la pérdida de competitividad?

Las explicaciones a este fenómeno de la pérdida de competitividad y productividad son muchas y variadas. Sin embargo, en parte se debe a factores estructurales, como son el envejecimiento de las minas, menores leyes, mayor dureza de la roca y mayores distancias de acarreo. Estos factores seguirán empeorando y, por lo tanto, implicarán disminuciones de productividad en el futuro. A lo anterior se agrega la baja productividad del capital, ello es especialmente relevante en esta industria que se caracteriza por ser intensiva en este factor de producción y además, debemos sumar la importante caída observada en la productividad laboral.

¿Qué camino seguir?

En este sentido, hay que seguir el camino que en esta materia han trazado Australia, Canadá,  y EE.UU., países que tienen productividades significativamente mayores que las chilenas. Entre otros aspectos, la diferencia se explica  porque hay factores institucionales, como también aspectos culturales y de gestión, que afectan la productividad. Por ejemplo, hay estudios recientes  en Chile que indican que el tiempo real efectivo utilizado en la construcción de proyectos mineros es del orden del 40% a 50%. Ello se explica, entre otros factores, por carencias de habilidades gerenciales, bajo nivel de planificación de procesos, salarios no asociados con productividad, restricciones en el uso de la polifuncionalidad, legislación laboral rígida y poco adaptada a la capacidad profesional y nuevas realidades del mundo del trabajo. Si avanzamos con mayor fuerza en estas materias, como también en la mayor capacitación de los colaboradores de la minería y un uso más extensivo de la polifuncionalidad, estaremos transitando en la senda correcta para incrementar sustancialmente los niveles de productividad.

¿Cuál sería el gran desafío para revitalizar a la industria?

Un factor clave para aumentar la productividad es precisamente el rol que cumplen las empresas proveedoras. En este sentido, dichas compañías deben tener clara conciencia que las empresas mineras  lo que requieren de sus proveedores no es un bien o servicio determinado sino que les entreguen soluciones eficientes que les permitan elevar la productividad. En este sentido cada día es más importante contar con empresas colaboradoras que cuenten con personal con alto nivel de competencias y  capacitación que les permita abordar los desafíos que enfrenta la industria minera. Aquí el gran desafío es lograr posicionarnos no solo como productores, sino también como  proveedores de la minería a nivel mundial.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders