Gestionando confianza en proyectos de construcción

Marcela Radovic C.

Marcela Radovic C. Radovic&Wagemann, Abogados e Ingenieros

Alex Wagemann F. Radovic&Wagemann, Abogados e Ingenieros

Alex Wagemann F. Radovic&Wagemann, Abogados e Ingenieros

Es indudable que nuestro país se ha transformado profundamente en estos últimos años: una mayor fragmentación de la información, mayores niveles de incertidumbre e interdependencia y la disolución de los límites entre lo público y lo privado, son sólo algunos de los rasgos de nuestra actual sociedad.

La construcción, como mercado, no ha estado exenta de dicho proceso de cambio y si llevar a buen término un proyecto de construcción minera hace 10 años ya era difícil, en la actualidad se ha vuelto casi una misión imposible.

Hoy más que nunca, los proyectos involucran un rango muy amplio de actores, desde mandantes, contratistas, subcontratistas, proveedores, entidades gubernamentales, arquitectos, ingenieros, abogados, entre otros, quienes conforman un grupo multidisciplinario, en el que cada miembro tiene sus propios intereses, puntos de vista, valores, códigos, visiones y objetivos.

El resultado, como es fácil predecir, es un nivel de conflictividad mayor en estos proyectos y, como consecuencia, un menor nivel de productividad que afecta no sólo a las partes involucradas en éstos, sino además, a toda la industria minera y por qué no decirlo, al país entero.

Los mayores niveles conflictividad están a la vista. Basta con visitar cualquier proyecto de construcción minera en desarrollo y conversar con los actores que en él se desempeñan, para que, a poco andar, surjan relatos sobre compromisos que no se cumplen, permanentes problemas de comunicación, demoras en aprobaciones, entre otros.

La percepción puede ser corroborada por datos concretos, los cuales, naturalmente requerirán, en el futuro, de análisis y corrección, dado que se trata de información aún incipiente. Por ejemplo, en el interesante trabajo de análisis efectuado por el Centro de Arbitrajes y Mediación de la Cámara de Comercio de Santiago (CAM Santiago) para el período 1993 – 2013, se observa que el 43% de los conflictos que llegan a esta instancia corresponde al segmento construcción-inmobiliario. Dentro de este universo, los conflictos relacionados con construcción minera, representan un 12%, situándose en tercer lugar tras energía y comercio.

Por su parte, según el estudio de conflictividad desarrollado por Gemines para la Cámara Chilena de la Construcción el año recién pasado, el 79% de los contratistas generales indica que la mayoría de los conflictos se presentan una vez que se inicia la relación de las partes en terreno y un 72% de ellos declara como causa esencial de sus divergencias, el no contar con un sistema de resolución oportuna de conflictos.

Como se puede apreciar, la judicialización de las divergencias es un fenómeno creciente en el ámbito de la construcción minera, con un 74% de éxito tratándose de demandas presentadas por contratistas y subcontratistas. (Datos proporcionados por CAM Santiago). No obstante, lo elocuente de esta cifra, mandantes, contratistas y subcontratistas continúan llevando persistentemente la relación contractual a instancias adversariales en las que se entrega la decisión del problema a un tercero extraño que no ha participado del proyecto de manera alguna.

Con un diagnóstico tan claro y preocupante, la pregunta es: ¿qué enfoque o qué paradigma adoptar para aumentar la eficiencia en la construcción de proyectos mineros y sobre todo, para proteger los objetivos del proyecto, la relación  Mandante – Contratista, y en definitiva, la economía del país?

Muchas y de muy distintas índoles son las recetas y soluciones que se han planteado; sin embargo, a nuestro juicio, existe un elemento clave respecto del cual, al menos en Chile, aún no existe la suficiente conciencia: el factor confianza.

Si hay algo que caracteriza a los proyectos de construcción es la incertidumbre, sobre todo por el hecho de que éstos se desarrollan a lo largo del tiempo, incluso durante varios años. Y tal como sabemos los que nos dedicamos al Derecho de la Construcción, sin importar cuan completo sea un contrato, éste nunca podrá cubrir todas las posibles contingencias que afectarán a un proyecto mientras éste se desarrolle.

Es precisamente en este punto donde la confianza juega un rol fundamental, puesto que sólo los equipos humanos en los que existe confianza, son capaces de adaptarse a los cambios y reaccionar hábil y oportunamente frente a hechos no considerados originalmente y sus respectivas consecuencias.

Sin confianza, ni el mejor de los contratos, ni los más expertos equipos profesionales, ni el más elaborado sistema de administración contractual, serán suficientes para el logro oportuno de los objetivos del proyecto de que se trate.

Es, desde esta perspectiva, donde queremos invitarlos a mirar y analizar posibles soluciones para que dentro los proyectos de construcción minera los actores actúen confiando en que los demás involucrados poseen las competencias, las facultades, la información y los valores que les permitirán cumplir con sus propias responsabilidades, generando sinergia y producto de esto, mayor eficiencia y productividad para todos los involucrados y lo más importante, para el proyecto de construcción que los convoca.