El futuro de la minería se observa con cauteloso optimismo

Álvaro Merino Lacoste Gerente de Estudios de Sonami
Álvaro Merino Lacoste
Gerente de Estudios de Sonami

Este año, el sector minero ha vivido un año de contrastes. Por un lado, el PIB minero experimentará una caída debido fundamentalmente a la menor producción de cobre que se explica principalmente por la huelga de Escondida y, por otro lado, el aumento que ha registrado el precio del cobre en lo que va corrido del año ha elevado las expectativas de los agentes mineros. Este moderado optimismo se fundamenta en las mejores perspectivas del precio del metal, que, al cierre de esta columna, ha aumentado 28% en lo que va corrido del presente año, respecto del mismo período de 2016. Esta es una buena noticia que contribuye a ver el futuro con mayores grados de confianza.

Las razones de esta mayor cotización son varias. En primer lugar, se observará un déficit en el mercado del cobre en 2017 debido, principalmente, a la menor producción de Escondida en Chile y Grasberg en Indonesia. Asimismo, existe un mejor desempeño económico de China, el principal consumidor de cobre, con el 50% de la demanda mundial. Otro factor que ha influido es la depreciación del dólar a nivel global respecto a otras monedas.

De la misma manera, se espera para 2018 tener un mercado con relativo equilibrio y precios levemente superiores a los de este año. Luego, para el período 2019 a 2022 se observarán déficits en el mercado, estimándose por tanto precios de metal más elevados.

Sin embargo, existen elementos de riesgo que podrían presionar el precio a la baja o limitar el ritmo de crecimiento. Por esto, hay que tener cautela, ya que persiste la incertidumbre respecto del futuro, especialmente por el alto endeudamiento de China, la volatilidad del mercado en Estados Unidos y los riesgos geopolíticos.

En el ámbito interno, vemos algunas señales positivas, como el incremento del aporte de la minería privada al financiamiento fiscal, a través de la tributación minera. Ello es una clara muestra que han aumentado los ingresos y márgenes de las compañías mineras. En efecto, en los diez primeros meses de este año, en relación con el mismo lapso de 2016, este aporte se ha incrementado en 5.000% en términos reales, de acuerdo con la Dirección de Presupuestos del Ministerio de Hacienda.

“Podemos ver que paulatinamente han ido mejorando las condiciones de mercado y, una vez que estas se consoliden, mejorará la inversión minera. Por supuesto que los efectos no son inmediatos, ya que, en definitiva, el precio relevante es el que se proyecta a largo plazo”.

Por lo tanto, podemos ver que paulatinamente han ido mejorando las condiciones de mercado y, una vez que estas se consoliden, mejorará la inversión minera. Por supuesto que los efectos no son inmediatos, ya que, en definitiva, el precio relevante es el que se proyecta a largo plazo.

En términos generales, las proyecciones mineras para 2018 son auspiciosas, ya que estimamos un crecimiento del PIB sectorial minero en 6%, debido a un importante aumento en la producción. Esta será impulsada fundamentalmente por el cobre, que crecerá en torno a 7%, llegando a un nivel cercano a las 5.900.000 toneladas. Este fuerte incremento se explica por la baja base de comparación y la recuperación de la producción de Escondida que estará operando con tres plantas concentradoras. La Minería será uno de los motores que impulsarán el crecimiento de Chile el año 2018, que estimo, se situará alrededor del  3%.

Sin embargo, frente a estas proyecciones, considero que también hay que tener una dosis de cautela por cuanto hay elementos de riesgo que podrían hacer variar dichas estimaciones. Desde el punto de vista de la producción, se debe tener presente que el próximo año se van a efectuar más de 25 negociaciones colectivas en la minería, de modo tal que si eventualmente paralizan algunas actividades mineras tanto la producción como el crecimiento proyectado serán menores.

“Es importante agilizar el otorgamiento de permisos y generar una instancia pública que vele por una tramitación más expedita de grandes proyectos. El tiempo que toma en la actualidad la aprobación de un proyecto minero en Chile es sustancialmente superior al de otros países mineros, como Canadá o Australia”.

A pesar de este favorable escenario, creemos que la industria minera presenta importantes desafíos que es necesario abordar, tales como la necesidad de crear las condiciones para aprovechar la ventana de oportunidades que se está generando a partir de la mejora en el precio de los commodities y la reactivación de la inversión en el sector a nivel mundial.

Para que la minería continúe contribuyendo al desarrollo económico y social del país, como históricamente lo ha hecho y particularmente en las últimas tres décadas, se requiere dar un impulso robusto a la inversión minera, para ello, entre otros aspectos, es necesario realizar cambios en nuestra legislación que otorguen mayores grados de certeza jurídica y permitan hacer posible la realización de proyectos cada vez más competitivos.

Es importante agilizar el otorgamiento de permisos y generar una instancia pública que vele por una tramitación más expedita de grandes proyectos. El tiempo que toma en la actualidad la aprobación de un proyecto minero en Chile es sustancialmente superior al de otros países mineros, como Canadá o Australia.

En síntesis, debemos volver a encantar a los inversionistas. Sin políticas públicas atrayentes, Chile será desplazado por otros distritos mineros que ofrezcan condiciones más atractivas.


Por:
Álvaro Merino L.
Gerente de Estudios de la Sociedad Nacional de Minería, SONAMI.

Autor entrada: cmineracdt