Derribando mitos de la baja productividad en turnos de noche

Diego Rojas, Superintendente Bechtel Chile.
Diego Rojas Herrera, Superintendente de Construcción, Bechtel.

Comúnmente nos situamos en el escenario de implementar trabajos en turno de noche cuando nuestros proyectos presentan retrasos y éstos se utilizan como una forma de extender el turno de día, para así cumplir con la fecha de término establecida de nuestro proyecto según el programa.

En muchos casos esto representa una preocupación por “ganar” o “recuperar” la mayor cantidad de horas en un plazo reducido, enfocados principalmente en asegurar el avance en perjuicio del impacto que esto implique en la eficiencia de las actividades a ejecutar, incluso por las llamadas “condiciones desfavorables del turno de noche”, se llega a considerar un rendimiento inferior al exigido en comparación al de las actividades a ejecutar de día.

En algunos proyectos, lo anterior podría conducir a planificar actividades nocturnas incluso con factores de rendimiento mayores a 1 (por ejemplo, PF=1,3), lo que significaría considerar utilizar un 30 por ciento más de horas hombre (HH) para ejecutar la misma cantidad de obra planificada para turno de día.

Este tipo de consideraciones se basan en que históricamente los turnos de noches son creados como una continuidad del día y a su vez con dependencia cerrada a la planificación y decisiones tomadas durante esa jornada y con el objetivo de completar los trabajos iniciados durante la primera parte del día, lo cual representa un aporte solo colaborativo y no necesariamente un aporte o beneficio al proyecto.

Lo anterior disminuye la exigencia de rendimiento y planificación para la noche y resta importancia a la cantidad de personal para cumplir dicho objetivo establecido por el turno de día. Además, en muchos casos, son actividades que no dan avance al proyecto.

Esta tendencia hoy nos ha llevado a crear turnos de noche “aportativos”, es decir, que resuelvan y ejecuten sus propios objetivos planteados en coordinación con el programa general del proyecto y en acuerdo con el equipo del día, apoyando la ejecución de aquellas actividades que complican al turno de día, como restricciones de espacio para maniobras, condiciones ambientales (horarios del viento), aprovechamiento de equipos de construcción, etc.

Esta importante coordinación permite al equipo del turno de noche reducir los puntos muertos que se generan al inicio de cada jornada por la recepción de los trabajos y elimina problemas de accountability. Además, lo anterior permite que el personal de noche pueda planificar actividades para varios días y así evitar la improvisación al hacerse cargo de finalizar las urgencias provenientes del turno de día. De esta forma se logra tener un turno eficiente como el de día, logrando así continuidad operativa “24×7” en cuanto al avance y el rendimiento.

Otro beneficio de la planificación de actividades de noche en que logramos reducir costos indirectos en la ejecución de las actividades, tales como los equipos de construcción y herramientas los cuales se pueden usar durante las 24 horas del día.

En proyectos recientes de Bechtel, hemos aplicando el concepto de implementar turnos de noche “aportativos”, avanzando en paralelo al turno de día y logrando resultados incluso mejores que el turno de día (PF bajo 1).

La planificación del turno de noche y su coordinación con el turno de día es esencial para lograr un buen resultado ya que no se cuentan con los mismos servicios que el dia (ejemplo: bodega, mecánicos, gerencia). Es también esencial entregar una adecuada dirección y autonomía para la ejecución de las actividades de noche.

Esto ha sido corroborado con métricas registradas en el turno de noche que indican los rendimientos por cada cuadrilla y especialidad, donde los rendimientos registrados superaron las expectativas planificadas.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders