Cultura de seguridad (Parte III): Valor de la vida y productividad

Jorge Schwerter Hofmann  Gerente General Excon Construcción
Jorge Schwerter Hofmann
Gerente General Excon Construcción

El valor de la vida, es necesario declararlo. Tal vez en la antigüedad, y no hace tanto tiempo tampoco, la vida en sí, importaba menos. La gente fallecía más joven y por eso también, las familias eran más numerosas. Las enfermedades causaban estragos en la población, desde una gripe hasta otras tan complejas como la peste negra. Las guerras eran frecuentes; la pena de muerte era extendida; las conquistas, territoriales o de poder interno, significaban muertes significantes, heridos y mutilados por doquier. Una muerte más, seguramente, no causaba mucho asombro en el entorno, pero de seguro y como siempre, mucho dolor en quienes sufrían las pérdidas.

Hoy, gracias a Dios, la situación cambió. Existe una genuina preocupación por la vida. Es cosa de ver cómo se transmiten los adelantos, para ver qué países cuentan con una mayor esperanza de vida al nacer. Se trabaja en una serie de líneas, para poder asegurar una baja mortalidad infantil; nuevos medicamentos para las antiguas enfermedades, así como para las emergentes; novedosos métodos para el hallazgo precoz de ciertos males y múltiples recetas para garantizar una mejor alimentación y calidad de vida.

En cuanto a los accidentes laborales, la situación no ha sido tan distinta. Se aprecia un notable avance a nivel mundial, se organizan grandes encuentros para discutir del tema y compartir experiencias. En nuestro país, también se experimenta esta tendencia. No hay duda que se ha crecido en el tema, así lo reflejan los resultados finales. Las tasas de gravedad y de frecuencia, son testigo de ello. Lo mismo se puede apreciar en un indicador duro, como es el de accidentes con resultado de muerte del trabajador que, como instrumento, tiene la ventaja que se mide de la misma manera en todas partes del mundo.  Al comparar los países, de acuerdo al índice de fallecidos por cada 100.000 trabajadores, notamos que hay una correlación inversa casi perfecta entre este guarismo y su correspondiente indicador de productividad. Eso nos muestra que los países con mayor productividad, también son los que tienen una menor tasa de accidentes fatales. Los chilenos, no estamos muy bien en la tabla de posiciones, por lo que tenemos un buen espacio para avanzar. Es una oportunidad que depende solamente de nosotros.

En las empresas pasa lo mismo: los accidentes nos hacen menos productivos. Además, y tema no menor, cualquier indicador refleja el promedio del universo medido y por lo tanto, tenemos algunas que lo están haciendo bastante bien y otras muy mal. Las dispersiones en estos niveles son altas y en la cadena productiva, son muy dañinas, porque si no falla uno, falla otro.  El círculo virtuoso comienza cuando todos están alineados con el objetivo de mejorar en la conducta del buen hacer, esto implica que desde el diseño hasta la ejecución de un proyecto, se planifiquen las tareas y se ejecuten con gente que posea las competencias y las motivaciones para ello. El valor de la vida, hace que esto valga la pena.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders