Cuentas Nacionales y Minería: Recuperar la capacidad de crecimiento

Álvaro Merino Lacoste Gerente de Estudios de Sonami
Álvaro Merino Lacoste
Gerente de Estudios de Sonami

El Banco Central ha dado a conocer el informe sobre Cuentas Nacionales correspondientes al año 2015.

Según este informe, el PIB de Chile el año pasado creció 2.1%, cifra que se compara con 1.9% del año 2014, 4.0% del año 2013 y 5.5% del año 2012.

Contamos con una economía sana, donde a pesar de los vaivenes del mundo actual, todavía muestra un positivo crecimiento, aunque insuficiente para los objetivos del desarrollo. Por esto, necesitamos recuperar esa capacidad para sostener el progreso económico y social de nuestro país.

La minería, por su parte, registró una caída de 0.2%, en tanto que el año 2014 tuvo un crecimiento de 2.5%, en el 2013 un 5.5% y en el 2012 un 3.8%.

No obstante esta disminución mostrada por este sector productivo, se debe tener en claro que la minería es la principal actividad económica del país, por ello para Chile no es indiferente lo que ocurra con este sector productivo.

La minería, sin duda, le ha cambiado el rostro a Chile. Hoy nuestro país es muy distinto al de hace tres décadas atrás y, en ello, la minería ha jugado un papel crucial, atrayendo inversiones, impulsando el crecimiento, abriendo un amplio mercado externo y aportando relevantes recursos financieros para que el Estado pueda desarrollar su labor.

En efecto, la minería, en la última década (2006-2015), aportó el 14% del PIB que registró Chile, generó el 58% de las exportaciones totales del país y contribuyó con el 18% de la totalidad de los ingresos fiscales, ello comprende tanto los excedentes de la empresa estatal Codelco como la tributación de la minería privada.

Hoy uno de los principales desafíos que enfrenta la minería, junto con la caída de los precios de los minerales y asegurar el suministro a precios razonables de dos insumos claves para este sector productivo como son la energía y el agua, es la pérdida de competitividad, que ha afectado a todos los países mineros, a algunos los ha golpeado con mayor fuerza y a otros con menor intensidad. Esta pérdida de competitividad se expresa en dos grandes conceptos: importante aumento de costos y disminución de los niveles de productividad.

Por ello hoy una de las tareas prioritarias en el quehacer de las compañías mineras en Chile ha sido el control de costos, la optimización de procesos productivos, de gestión, la capacitación permanente de sus trabajadores, y la innovación continua en las actividades mineras, todo ello con el objeto de elevar los niveles de productividad.

Por cierto que la desaceleración de la economía se explica por factores externos como internos. En efecto hemos observado en el último tiempo como se han ajustado a la baja las proyecciones de crecimiento de la economía mundial, a ello hay que agregar la importante disminución que ha mostrado el precio del cobre que es nuestro principal producto de exportación. En tanto que en el campo interno, se han deteriorado los indicadores de percepción y confianza en la economía, lo que se ha reflejado nítidamente en que durante los últimos dos años la inversión no ha mostrado crecimiento.

Entre los datos entregados por el Instituto Emisor, llama la atención la información relativa a la formación bruta de capital fijo.

Esta importante variable cae en el 2015 un 1.5% y al igual que en el año 2014, donde tuvo una disminución de 4.2%, muestra un retroceso respecto de años anteriores, por cuanto en el 2013 creció un 2.2% y en el 2012 lo hizo en un 11.6%. Asimismo, es preciso indicar que en los últimos 25 años, la inversión mostró  comportamiento negativo en algunos periodos como los años 91, 99 y 2009, no obstante, esta es la primera vez en dos y media décadas que la inversión  registra un crecimiento negativo durante dos años consecutivos (2014-2015).

Es preocupante la caída observada en los últimos dos años pues la inversión es la base del crecimiento futuro.

Entonces creo oportuno preguntar qué debemos hacer para retomar la senda de crecimiento alto y sostenido.

Sin duda que un aspecto fundamental para incrementar la inversión y el crecimiento es precisamente “despejar la incertidumbre” y como país debemos precisar, en forma nítida y clara, sin ambigüedades, la dirección a seguir para  el desarrollo de Chile, lo cual, por cierto, generará un mayor grado de confianza respecto del futuro.

A este respecto, es muy relevante poner nuevamente el crecimiento en el radar, pues esta es la vía más expedita para derrotar la pobreza y acercarnos al umbral del desarrollo.

Ojala no tengamos que referirnos al país como en el pasado  “Chile un caso de desarrollo frustrado”.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders