Construcción y Minería

Álvaro Merino Lacoste Gerente de Estudios de Sonami
Álvaro Merino Lacoste
Gerente de Estudios de Sonami

En esta ocasión y apelando a la temática de esta publicación, he querido hacer algunas reflexiones en torno a estos dos importantes e íntimamente ligados sectores productivos del país, como son la minería y la construcción.

En los últimos seis años, es decir, el período 2008-2012, el aporte de ambas actividades económicas representó el  21% del PIB de Chile, generando anualmente un monto de US$ 47.000 millones, es decir, prácticamente uno de cada cinco dólares que produjo el país en este periodo, fueron generados por estos sectores productivos.

Adicionalmente, el año pasado, construcción y minería emplearon directamente, en promedio, a 925.000 trabajadores mensualmente, esto es, un  12% de la totalidad del empleo que registró el país el año 2013.

Se observa una estrecha relación entre estas dos actividades. En efecto, si tomamos como parámetro la inversión del país informada por el Banco Central, vemos que en el periodo 2008-2012 la minería invirtió US$ 57.000 millones de los cuales US$ 30.000 millones se destinaron a obras de infraestructura y construcción, esto es un 53% de la totalidad de la inversión minera.

Por otra parte, en el mismo periodo indicado precedentemente, el PIB de la construcción, entre el año 2008 y el 2012, creció un 10%, en tanto que la sumatoria de este mismo indicador para las regiones de Tarapacá, Antofagasta y Atacama lo hizo en un 82%, equivalente a más de ocho veces el crecimiento porcentual observado a nivel nacional. Debemos tener presente que dichas regiones son eminentemente mineras, pues en Tarapacá el 38% del PIB es generado por la minería, en Antofagasta el 62% y en Atacama el 42 por ciento.

Lo anterior, es una muestra concreta del impacto que genera en otras actividades productivas la inversión minera y, en este caso particular, en la construcción. En otras palabras, si consideramos,  el crecimiento de la actividad de la construcción en la totalidad de las otras regiones del país, es decir, excluyendo a las regiones de Tarapacá, Antofagasta y Atacama, se aprecia que la actividad de la construcción, en el 2012 respecto del 2008, habría tenido crecimiento negativo igual a 7%.

Es interesante tener presente que el 70% del PIB de las tres regiones señaladas precedentemente es generado por los sectores de minería y construcción, en proporciones de 55% y 15% respectivamente.

Asimismo, el 53% de la totalidad del PIB de los sectores de minería y construcción se generan en las tres regiones indicadas.

Considerando esta estrecha vinculación entre minería y construcción, preocupa la importante caída en los montos de inversión proyectados para el sector minero y el consecuente impacto en el sector construcción. En efecto,  a fines  del año 2012, teníamos una carpeta de inversiones por US$ 110.000 millones para los próximos diez años, de los cuales hoy US$ 60.000 millones están en proceso de revisión o se ha postergado la fecha de puesta en marcha, es decir, un 55% de la proyección inicial.

Los procesos de revisión se explican por condiciones de mercado, necesidades de financiamiento, mejorar estudios tanto de prefactibilidad, como de factibilidad y procesos, así como también para afinar los estudios en orden a mitigar los eventuales impactos ambientales, asegurar el abastecimiento de agua, contar con personal capacitado que permita desarrollar los proyectos y disponer de suministro eléctrico a precios razonables, y en algunos casos se han postergado, por decisiones de los tribunales de justicia, particularmente en relación con la interpretación del Convenio 169 de la OIT.

La postergación de proyectos conlleva una menor producción minera futura, y una menor actividad actual en las operaciones  ligadas a la minería, particularmente en el proceso de inversión.

La postergación de proyectos, en definitiva, se traduce en menor crecimiento, empleo y desarrollo. Por tanto, para el país y particularmente para la construcción, no le es indiferente lo que ocurra con el crecimiento minero, sino muy por el contrario, ya que la industria minera es uno de los pilares en que se sustenta el desarrollo económico y social de Chile.

Sin duda que como país hemos avanzado. Sin embargo, nos falta mucho camino por recorrer para alcanzar el umbral del desarrollo. Por ello, debemos entonces fortalecer las políticas públicas que permitan en el largo plazo un crecimiento robusto de estas industrias y de las otras  actividades productivas y de servicios, por cuanto irá en directo beneficio de Chile y sus habitantes.

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Revista Construcción Minera es la nueva publicación técnica de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la Cámara Chilena de la Co nstrucción (CChC), que además cuenta con el apoyo del Comité de Túneles y Espacios Subterráneos de Chile (CTES). Su enfoque consiste en el análisis de proyectos de construcción para la minería además de difundir nuevos productos, materiales, servicios, soluciones y sistemas constructivos orientados a este subsector.construcción