Complejo panorama para el mercado del cobre

Álvaro Merino Lacoste Gerente de Estudios de Sonami
Álvaro Merino Lacoste
Gerente de Estudios de Sonami

Como consecuencia de la desaceleración de la economía china, la fortaleza del dólar y las condiciones del mercado, se ha generado una importante caída en el precio de los commodities, ante lo cual las empresas mineras han debido ajustar su inversión, producción y personal para enfrentar la actual coyuntura. En ese escenario, estimamos que durante los años 2015 y 2016, la producción de cobre de Chile no mostrará incrementos, sino más bien se mantendrá en los mismos niveles del año 2014, esto es en torno a las 5.750.000 toneladas. En concreto, el PIB de la minería tendrá nulo crecimiento en ambos años.

Desde el punto de vista de los mercados, un factor clave será el comportamiento de la economía China. En efecto, China luego de crecer a tasas del 10% anual durante tres décadas, hoy muestra crecimientos substancialmente inferiores. En los últimos tres años, el país asiático creció bajo el 8% y para los próximos tres se proyectan crecimientos inferiores al 7%. Si a lo anterior agregamos el incremento de tasas de interés por parte de la Reserva Federal y los fundamentos del mercado, esperamos tres años complejos donde el precio del cobre tendrá una cotización modesta respecto de lo que vimos en los últimos años, pero a partir del año 2018, si China no dice otra cosa, debiéramos ver repunte interesante en el precio.

Fuerte caída de commodities

La caída en la cotización de los metales ha impactado en forma significativa en las empresas mineras, particularmente en variables tales como ingresos, márgenes, producción, inversión, empleo y en las expectativas de los accionistas.

Entre enero y octubre del año pasado e igual periodo del presente año, el cobre ha disminuido su valor en 18%, el oro en 8%, el molibdeno en 41% y la plata en 19%. Ello ha traído como consecuencia una caída sustancial en los  ingresos y en los márgenes de las empresas, y aquellas que tienen mayores costos, en algunos casos están registrando pérdidas.

Col Merino

Asimismo, algunas empresas han disminuido su producción y otras han salido del mercado, porque no alcanzan a cubrir sus costos.

En relación al empleo, es preciso destacar que la ocupación  directa en el sector minero alcanza a 223.000 trabajadores de acuerdo a la última medición entregada por el INE. La cifra representa el 2,8% de la totalidad del empleo nacional que llegó a 8.000.000 personas.

Cabe hacer presente que entre marzo del año 2010 y agosto de 2015, el peak de ocupación directa en esta rama productiva se alcanzó en octubre del año 2012 con 261.000 trabajadores, es decir, 38.000 trabajadores más que los que operan en la actualidad.

Por otra parte, al analizar la ocupación promedio en el periodo enero-agosto de  2015 respecto de lo que ocurría hace un año atrás, se observa que el empleo a nivel nacional crece un 1,4%, esto es, aumenta en 113.000 trabajadores. No obstante, en la minería cae un 2,7%, en la industria un 0,9% y en el comercio un 0,6% y es precisamente la minería la actividad económica donde se manifiesta con mayor fuerza la baja en la ocupación.

En cuanto a inversiones, recientemente Cochilco disminuyó su carpeta de proyectos mineros para los próximos diez años, a un monto de US$77.000 millones,  desde  US$105.000 millones informados el año pasado, monto que es similar en orden de magnitud a los de los años 2012 y 2013 por US$104.000 millones y US$112.500 millones respectivamente.

En el año 2012, SONAMI proyectaba inversiones por US$110.000 millones para los siguientes diez años, en tanto que hoy de ese monto US$70.000 está detenida o en revisión.

Por tanto, cualquiera sea la medición que se utilice, claramente vemos que parte importante de la cartera de proyectos está detenida, en revisión o en condición incierta.

Los procesos de revisión se explican por aumento de costos, condiciones de mercado, necesidades de financiamiento, mejorar estudios de factibilidad y procesos, afinar estudios ambientales y comunitarios, asegurar el suministro eléctrico, y de agua, a lo que se agrega una serie de propuestas de reformas legales y anuncios de cambios constitucionales de los que no se conoce el ámbito, dirección y alcances de estos.

La postergación o paralización de proyectos mineros, sin duda,  tiene un impacto en el crecimiento, la generación de empleo y, en el aporte que este sector productivo realiza  al desarrollo económico y social del país.

Las políticas públicas en nuestro sector debieran tener a la vista que éste invierte a muy largo plazo y por lo tanto, en la medida que ellas sean estables y generen certidumbre, sin duda serán un factor a favor de la inversión. A la fecha, llevamos,  prácticamente, ocho trimestres consecutivos con caída en la inversión en el país, lo cual es preocupante, por cuanto la inversión que realicemos hoy es la base del crecimiento futuro.

A este respecto considero oportuno que nos preguntemos qué deberíamos hacer para impulsar el crecimiento. Sin duda que un aspecto fundamental para incrementar la inversión y el crecimiento es precisamente “despejar la incertidumbre” y precisar, sin ambigüedades, la dirección a seguir para el desarrollo futuro de Chile.

Para potenciar el desarrollo del sector minero, es necesario dar un impulso robusto a la inversión minera. En ese sentido, se requiere, entre otros aspectos, acelerar los procesos en el otorgamiento de permisos, aumentar la oferta de energía, disminuir sus precios, asegurar el abastecimiento de agua y continuar avanzando en la relación con las comunidades desde etapas tempranas de los proyectos.  También, es fundamental explicitar a los agentes económicos, en forma clara y nítida, la ruta a seguir en el mediano plazo, lo cual generará un mayor grado de confianza respecto del futuro. Adicionalmente, para incrementar la inversión y transitar en la ruta hacia el desarrollo, como país requerimos acuerdos amplios, en un horizonte de largo plazo, donde la estabilidad de las reglas es un factor crucial.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders