Columna: ¿Cómo elegir a un abogado para la correcta gestión de contratos y conflictos de construcción?

Marcela Radovic_2Los días 25 y 26 de mayo de este año tuve la oportunidad de participar en la 17 Conferencia Anual Internacional de la Dispute Resolution Board Foundation en la ciudad de Madrid.
Mi participación como expositora del referido evento, fue un tremendo honor y desafío que por cierto no olvidaré y me dejó muchos aprendizajes y nuevos contactos con profesionales de la construcción de excelencia en todo el mundo.
En un rol más anónimo, me correspondió también la coordinación de otro panel de la Conferencia que trataba sobre el rol de los abogados en conflictos de construcción, para dilucidar si finalmente estos profesionales se están erigiendo más como fuente de problemas o de solución en este mercado que tan afectado actualmente los altos niveles de conflictividad y por tanto, de improductividad.
El panel estaba compuesto por 4 integrantes, todos con vasta experiencia en materia de Derecho de la Construcción, 3 de ellos abogados y un cuarto, ingeniero y además abogado.
La discusión debía intentar responder la interrogante de si los abogados éramos fuente de soluciones o de problemas en los conflictos que surgen en la ejecución de los contratos de construcción y particularmente, de aquéllos en los que se ha acordado el uso de un Dispute Board.
Fue muy interesante el desarrollo del panel porque permitió a la audiencia tomar conciencia sobre la cada vez más habitual que se está volviendo la participación de los abogados en estas materias sobre todo, como consecuencia de los altos niveles de conflictividad que este sector está presentando hace años.
Algunas de las principales características genéricas que los expertos relevaron como esenciales a la hora de elegir a un abogado para acompañar la vida de un contrato de construcción y tener buenos resultados, fueron las siguientes:

Especialización: Es verdad que, al menos en Chile, esta disciplina es bastante nueva comparada con otras más tradicionales como el Derecho Comercial o el Derecho Laboral. No obstante ello, es perfectamente posible argumentar que el Derecho de la Construcción es una especialidad muy diferenciada de las otras disciplinas de Derecho y la verdadera especialización de los abogados que, de alguna u otra forma participan en la vida de un contrato de construcción y sobre todo en la resolución de conflictos que surgen en dichos contratos es esencial, para que estos profesionales sean realmente un apoyo y no un obstáculo para la vida del vínculo contractual entre las partes y por cierto, para la futura relación comercial entre ellas, una vez terminada la vigencia del contrato.
La especialización, como en toda materia, se alcanza, a través de distintas vías, todas ellas, complementarias. El desarrollo de estudios de especialización, ya sea a nivel de cursos, carreras complementarias, como la ingeniería y la construcción civil, diplomados y programas de postgrado tanto en Chile, como en el extranjero, es ciertamente una vía necesaria para cualquier abogado que quiera especializarse en este ámbito.
Resulta vital que los abogados de construcción participen activamente en foros y espacios que la misma comunidad de la construcción en el extranjero y en nuestro País ha ido creando para discutir y generar aprendizaje compartido en estas materias, como por ejemplo, la Sociedad Chilena de Derecho de la Construcción, la que fundada el año 2015, ya cuenta con más de 70 socios y la Dispute Resolution Board Foundation, organización internacional dedicada a difundir y promover el uso de los dispute boards como mecanismo de prevención y resolución temprana de conflictos en contratos de construcción, entre otras.
Las visitas a terreno, como una actividad cotidiana en los proyectos en los que los abogados participen, son también un requisito sine qua non para lograr una verdadera especialización en construcción. Un verdadero abogado de construcción no puede ser un abogado de escritorio. Muy por el contrario, debe estar familiarizado con las particularidades técnicas de cada proyecto en el que participa, manejar su nomenclatura, saber leer planos, programas de obra y otras herramientas propias de esta actividad, con fluidez.
En definitiva, los abogados de construcción que realmente pueden ser un aporte en este negocio, son aquéllos que de distintas formas complementarias y permanentes, logran integrarse a esta especie de comunidad, no solo para observarla y conocerla, sino para convertirse finalmente en un miembro activo de la misma, de manera de llegar a ser capaz de conocer y comprender cabalmente su lenguaje, códigos, problemáticas y valores y poder así, ser un interlocutor validado en la industria capaz de trabajar en equipo con ingenieros, con y todo otro actor relevante en los proyectos.

Comunicación efectiva: Otra de las características que los expertos relevaron como esencial para que los abogados que participan en contratos de construcción sean una fuente de soluciones y no de problemas en el desarrollo de los contratos, fue la capacidad de comunicarse de manera efectiva. Esta habilidad, lejos de lo que cualquier persona podría pensar, está compuesta, primero que todo, por la capacidad de escucha activa. La escucha activa es la capacidad de escuchar, no solo lo que el otro está diciendo con sus palabras, sino también con su cuerpo y sus emociones. En el fondo escuchar para comprender al otro y en este caso, al cliente y a la contraparte.
Lamentablemente, la formación tradicional de los abogados en pregrado, no incluye ningún de tipo entrenamiento en este ámbito y de hecho, los abogados somos formados más bien para hablar y para imponer nuestras visiones más que para escuchar y entender los puntos de vista de los otros.
En este mismo ámbito de la comunicación, la asertividad es quizás una de las habilidades más necesarias para el buen desempeño de un abogado de construcción. Esta cualidad le permitirá al abogado comunicar su punto de vista, manteniendo el equilibrio entre un estilo agresivo y un estilo pasivo de comunicación, con lo cual podrá expresar y defender sus puntos de vista, respetando a los demás y esto, a su vez,  ayudará a su cliente a hacer lo mismo durante la vida del contrato, y como consecuencia, a cuidar el vínculo contractual y a crear y a hacer crecer la confianza entre ambas partes, de manera que puedan llevar el proyecto de que se trate a buen término.

Integridad personal y profesional: La última de las características que creo fundamental relevar aquí y quizás, la más difícil de detectar en los abogados de construcción, es la de la integridad.
La palabra integridad es muy vasta, pero para los efectos de esta columna la restringiremos a aquella cualidad intrínseca de una persona que le permite Parece ser que no se puede ser un buen profesional, sino no se es una buena persona. Para poder acotar este punto, utilizaremos la definición de Stephen Covey sobre integridad y diremos que es íntegra aquella persona que, para tomar decisiones, lo hace siempre contrastando y alineando dichas decisiones con sus principios, sin perjuicio de las circunstancias externas o lo que otros puedan pensar de ella.
Este punto es fundamental para el buen desempeño de un abogado de construcción, porque como bien sabemos el sector de la construcción ya es muy complejo, altamente conflictivo y muchas veces dicha conflictividad deriva precisamente de problemas de corrupción o de falta de integridad de los actores involucrados.
Si bien detectar las características antes mencionadas en un abogado puede parecer una tarea imposible, quiero alentarlos a intentarlo porque que creo que vale la pena, sobre todo si tomamos conciencia que los abogados llegaron para quedarse en el mundo de la construcción. Así, a la hora de elegirlos, las empresas mandantes o contratistas deberían llevar a cabo un proceso informado y razonado de búsqueda y selección de este profesional, no solo basado en un apellido o sus vínculos personales, sino tratando de recabar la mayor información posible sobre su nivel de integridad personal, su capacidad para comunicarse de manera efectiva y su verdadero nivel de especialización. Lo anterior se debería llevar a cabo a través de una combinación de vías y mecanismos que permitieran crear con el abogado elegido una relación de confianza lúcida y consciente, basada en su verdadera y probada reputación específica en este ámbito y en su efectivo desempeño en otros proyectos previos, en los que haya podido demostrar que posee las características mínimas que aquí he comentado.


Marcela Radovic C.  Socia Fundadora Radovic&Asosciados

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