Cierre de faena: Minera El Indio, dando el primer paso

el indio

Los trabajos que se efectuaron en esta zona estuvieron dirigidos principalmente a remover los relaves para darle nuevamente forma al sector de la mina.
El programa de cierre contempla la reconstrucción de las memorias de las aguas superficiales y la recuperación de su calidad química.
La mina, perteneciente a Barrick, está ubicada en la comuna de Vicuña, a 180 km de La Serena y a  4 mil metros de altura.

Patricia Avaria R.
Periodista Construcción Minera

Durante sus 24 años de vida, la mina El Indio produjo 5,5 millones de onzas de oro, 24,3 millones de onzas de plata y 500.000 toneladas de cobre. Pero con los años, el mineral se agotó y pese al alto precio, los trabajos finalizaron en 2002. Esta iniciativa impulsó el primer plan de cierre de faenas mineras del país, lo que significó una inversión total de US$74 millones.
La mina, perteneciente a la canadiense Barrick Gold, inició su puesta en marcha en 1978 en dos formatos: rajo abierto y subterránea. Se encuentra ubicada a 180 kilómetros al este de la ciudad de La Serena, a 4.000 metros sobre el nivel del mar. Durante su funcionamiento y posterior proceso de cierre, la mina generó en total 1.350 empleos directos y 650 indirectos.

Desmantelamiento
Como explica Marcelo Robledo, jefe regional de Cierre de Faenas de Barrick, “el Plan de Cierre de Faenas de la mina El Indio, consistió en el desmantelamiento de las construcciones y obras del yacimiento, la devolución de las principales geoformas a condiciones lo más parecidas posible a las encontradas antes de la operación minera y la clausura de túneles de acceso a las faenas subterráneas, entre otras acciones”.
Los trabajos que se efectuaron en esta zona estuvieron dirigidos principalmente a remover los relaves, perfilarlos y cubrirlos con una capa anti-erosión (para darle nuevamente forma al sector de la mina). Sobre este depósito se construyó el canal para permitir su escurrimiento superficial del río Malo.
Asimismo, se perfilaron los botaderos de estériles de la mina (se denomina botaderos a las acumulaciones de material estéril procedente a las explotaciones). Sobre y alrededor de ellos, se construyeron canales para evitar su contacto con las aguas.
Los trabajos desarrollados en los botaderos apuntaron a minimizar la infiltración de las aguas lluvia, sellar e impermeabilizar con arcilla y colocar una capa antierosión para evitar que agentes  como el viento, puedan dañar esa capa impermeable.
Las pilas de lixiviación (extracción de solventes) tuvieron un tratamiento similar: se niveló, perfiló y compactó la superficie, se mejoraron los taludes y se creó un sistema de manejo de aguas superficiales.
Antes de efectuar el desmantelamiento y demolición de la planta de procesos, se limpiaron las instalaciones para recuperar los residuos provenientes del proceso industrial acumulados en  las estructuras. También se realizó un proceso de ordenamiento del área mediante la inyección de arena a presión, lo cual incluyó la limpieza del concentrado verde en la zona de molienda-flotación y la recuperación de todos los elementos con trióxido de arsénico en la zona de tostación.
La demolición de las estructuras de la planta de procesos consideró el desarme y retiro para reciclaje de más de 10.000 toneladas de acero. Según Robledo, “este proceso se efectuó con procedimientos en base a una nueva tecnología en la ingeniería nacional, consistente en maquinaria de corte mecánico de estructuras (shears). Fue conveniente utilizar esta nueva tecnología, con lo cual se obtuvo una disminución de riesgo de accidentes, contaminación, plazo de ejecución y costo de la obra”, explica.

Montaje industrial
Con respecto a la demolición de los montajes industriales, el jefe de Cierre de Faenas afirma que “para el desarme de toda la infraestructura se utilizaron mordazas y tenazas hidráulicas que fueron usadas por el contratista que se adjudicó las obras de demolición de edificios”.
Con respecto a la maquinaria que se utilizaron para el desarme y desmantelamiento de El Indio, Marcelo Robledo cuenta que se ocuparon excavadoras, buldózer, cargadores frontales, camiones tolva, motoniveladoras, rodillos compactadores y camión aljibe, entre otros”.
Además, se utilizó una excavadora con garra hidráulica, la que permitió el manejo seguro y con precisión de rocas de diversos tamaños, mediante la tercera función de una excavadora. “Esta máquina permitió la construcción del canal de rehabilitación, colocando en la forma y posición requerida por el diseño hidráulico, el cual debía cumplir con ciertos parámetros de diseño como espaciamiento entre rocas, ángulo de inclinación de las rocas, permitir el entrabamiento, entre otras”, asegura el jefe Regional de Cierre de Faenas de Barrick.
“Cabe recordar que para la construcción de parte de las instalaciones industriales de la mina, fue necesario realizar obras de desvío del cauce del río Malo (una serie de tuberías de concreto instaladas bajo el terreno en el sector que ocupa la planta de procesos y tuberías de by-pass en la zona de los relaves)”, cuenta Robledo.

Obras subterráneas
La mina El Indio además de haber explotado de manera de rajo abierto, también lo hizo de forma subterránea. Faena que entre túneles de acceso, chimeneas, piques de traspaso y sondajes superaron el equivalente a 100 kilómetros.
Robledo explica que “todas las labores subterráneas con aperturas en superficie fueron selladas mediante rellenos constituidos por materiales de enrocado, hormigón y finalmente cubiertos de material coluvial (materiales transportados por la gravedad, la acción del hielo-deshielo y, principalmente por el agua), para integrarlos al entorno natural”.
Para el desarme de los túneles, el experto afirma que “utilizamos una herramienta que denominamos push-blade, que era instalada en un Scoop (pala) reemplazando el balde, que permitía empujar los rellenos logrando el sellado completo de la labor, especialmente en el techo de los túneles”.

Plan de cierre voluntario
En 2002, no existía una legislación específica para el cierre de minas. Al ser el primero,  se llegó a un acuerdo voluntario entre Barrick y las autoridades políticas y ambientales de la región de Coquimbo, el que fue aprobado en diciembre de 2003.
El acuerdo estableció que la empresa debía continuar con el programa de monitoreo durante cinco años en los rajos, depósitos de estériles y botaderos, implementando acciones correctivas necesarias. Además, vigilar la acumulación de nieve en botaderos y cauces naturales del río, monitorear la napa freática (lugar en el que se encuentra el agua subterránea) en los tranques, y detallar las obras efectuadas en todos los botaderos estériles.
El objetivo del plan es restablecer las condiciones que protejan la seguridad, la salud y el medioambiente en el largo plazo en el área de operaciones de la mina, a través de la implementación de un diseño que use técnicas adaptadas a las características naturales. Es decir, dejar el área impactada por las operaciones mineras en condiciones similares a las naturales, para lo cual el cierre se centró básicamente en tres iniciativas: Primero, asegurar su estabilidad física y química de las instalaciones, en el largo plazo, posterior al cierre. Segundo, minimizar el impacto sobre la calidad y cantidad de agua del río Malo, que cruza por la zona. Y por último, asegurar las condiciones de seguridad de faena en el largo plazo.

Río Malo
El programa de cierre constituye la reconstrucción de los cauces de las aguas superficiales y recuperar su calidad química, lo cual es considerado como una gran obra de ingeniería, realizada por primera vez en Chile.
“En el desarrollo de los criterios de diseño se observó las características naturales existentes en cursos de aguas superficiales en cuencas vecinas, análogas a la cuenca del río Malo, realizando distintas mediciones para obtener la base de parámetros de diseño a utilizar en la construcción del canal de rehabilitación”, afirma Marcelo Robledo.
“Las tareas pendientes son la rehabilitación del cauce del río Malo en el eje central. A la laguna de sedimentación se le está haciendo un canal de emergencia para liberar las aguas en una supuesta lluvia milenaria. Para la próxima temporada falta el sellado del túnel San Pablo, por el cual transcurren 180 litros de agua por segundo”, cuenta el jefe regional de Cierre de Faenas de Barrick.
Los parámetros ambientales del agua en la zona donde antes operó El Indio se monitorean a través de una red de 19 estaciones.
Las muestras de agua recolectadas en las distintas estaciones de monitoreo –tanto del río como de otros afluentes de la zona– son tomadas mensual y trimestralmente por personal de la compañía y de la Dirección General de Aguas (DGA).
La Dirección General de Aguas cuenta con sistemas de control y monitoreo de calidad de aguas desde antes de la puesta en marcha del proyecto El Indio. Los datos son recopilados por la “Red de medición de calidad de aguas superficiales”, a la cual –en algunos casos, se adiciona información registrada por el Servicio de Salud Coquimbo. “Esto se da sólo en casos específicos, cuando se requiera corroborar algunos datos. En el caso particular de la mina El Indio se realizaban monitoreos mensuales de control de calidad de agua en diferentes puntos dentro de la faena, teniendo como ícono principal la estación Rio del Toro antes de la Junta del río La Laguna. Cabe señalar que se trataba de monitoreos de calidad y cantidad. Tras el cierre, la frecuencia varió a bimensual”, afirma director regional de Aguas de Coquimbo, Carlos Galleguillos.
“El plan de cierre de las faenas aún no ha terminado y en terreno no hay vestigios de faenas que pudieran provocar alteraciones. Sin perjuicio de ello a la fecha la DGA continua monitoreando las estaciones históricas de altura y analiza rutinariamente  (en terreno) parámetros no preservables tales como: conductividad, pH, oxígeno disuelto, transparencia y temperatura.
Con respecto a las condiciones del agua que se encuentra en la zona minera, Galleguillos explica que “el sector donde se encuentra El Indio, además de sus intensas y extensas zonas de alteración hidrotermal, presenta pronunciadas pendientes topográficas y moderadas precipitaciones, las cuales favorecen el lavado y transporte de minerales hacia los cursos de agua”.

Medio ambiente y seguridad
Con el propósito de medir y controlar los aspectos medioambientales involucrados en el cierre, se diseñó un completo Programa de Seguimiento Ambiental en conjunto con los servicios públicos y representantes del valle del Elqui. El plan consideró como eje principal el monitoreo de la estabilidad física y química de las aguas del río Malo y la estabilidad física de las estructuras mineras localizadas en el sector rehabilitado del valle.
La iniciativa comenzó en 1998, implicando una serie de estudios y análisis geológicos, hidrológicos, geotécnicos y ambientales, a cargo de especialistas internacionales y nacionales.
En el Acuerdo Voluntario del Plan de Cierre de El Indio, se especificaron como objetivos principales implementar un programa social e interno de transición, asegurar la estabilidad física y química de las instalaciones en el largo plazo, minimizar los impactos en la calidad de agua del río Malo, tributario del río Elqui, y mantener las condiciones de seguridad en el largo plazo de las instalaciones.
Para lograr estos objetivos, el trabajo de cierre se dividió en dos etapas: Primero la fase de cierre comprendida entre 2003 y 2005, período en el que se completaron las actividades de demolición de instalaciones y aquellas principales de rehabilitación y cierre de botaderos de estériles, tranques de relaves y manejo de aguas superficiales. Segundo, la fase de post-cierre iniciada en 2005, corresponde al período en el que se llevan a cabo obras menores complementarias a las actividades principales ya terminadas y se monitorea tanto la estabilidad física de las instalaciones como la calidad de las aguas en el área de influencia de la mina, para verificar la efectividad de las obras de cierre ejecutadas.

Comunidades
Durante todo el proceso de cierre, según Robledo, se desarrollaron canales permanentes y fluidos de comunicación con el fin de mantener informadas a las autoridades y a la comunidad respecto del estado del Programa de Seguimiento Ambiental. Es así como se comprometió en apoyar a los establecimientos educacionales de Vicuña en el proceso de postulación a la Certificación Ambiental, específicamente a la Escuela Floridor Pinto de Huanta.
Durante el periodo en que la mina operó no había ley que exigiera un plan de cierre, motivo por el cual Barrick optó por generar un acuerdo voluntario con las autoridades fiscalizadoras y el Gobierno para su propuesta de la clausura de la faena.
Desde la fecha del cese de las operaciones de El Indio, según el experto la experiencia internacional en el cierre de minas ha crecido, “hoy en día existen guías internacionales desarrolladas por The International Council on Mining and Metals (ICMM) y la mayoría de las principales compañías mineras cuentan con guías y estándares propios”.
“El caso del cierre de mina El Indio ha sido expuesto en diversas conferencias internacionales, siendo la última la realizada en Brisbane Australia el 2012, donde despertó gran interés de parte de los participantes”, finaliza Robledo. El término de todo el proceso está contemplado para el año 2015.

Experiencia internacional
Sernageomin y el Ministerio de Minería, desempeñaron un rol clave en el equipo técnico jurídico que elaboró el reglamento que regula la Ley de Cierre. En este proceso, recogió las experiencias internacionales de países como Canadá, Australia y Perú, además de las opiniones de empresarios, consultores y asociaciones gremiales como SONAMI y el Consejo Minero.
“Creemos que esta normativa es un avance en el desarrollo sustentable de la actividad minera. Sitúa a Chile en la vanguardia de los países más desarrollados en aspectos como el cuidado del medioambiente y  la seguridad de las personas, ya que el foco de la ley es permitir el desarrollo de la industria minera, pero al mismo tiempo asegurar la estabilidad física y química de las instalaciones y obras al término de la vida útil de los proyectos mineros. Esta ley viene a cumplir un compromiso país como parte de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en hacer de la principal industria nacional una actividad 100% sustentable”, finaliza Max Larraín.

Recuadros:

Minera El Indio
La mina El Indio de rajo abierto tuvo un área total de 101.075 m2, se desarrolló entre los 4.110m y el 4.300 m de altitud; y una pendiente media de 39º. Con un área total de 56.915m2, el rajo Viento se desarrolló entre los 4.225 m y los 4.120 metros, con una pendiente media de 37º, y bancos de dimensiones típicas de 13 m de alto por 6 m de ancho.
La mina subterránea Indio, desarrollada durante los años 80, se encuentra entre los niveles 4.050 m y los 3.820 m, bajo el rajo Indio, su volumen de vaciado se estima en 1.076.000 m3. Las galerías rampas y chimeneas desarrolladas durante la explotación alcanzaron aproximadamente el equivalente a 130 Kilómetros aproximadamente.

Uso de suelo minero
Durante el segundo semestre de 2013 finalizará la construcción del proyecto Mall Plaza Copiapó sobre terrenos donde funcionó la faena minera Ojancos, propiedad de la Compañía Minera y Comercial Sali Hochshild.
El proyecto ocupará unos 70 mil metros cuadrados del sector donde se ubicaba la planta procesadora de la minera, de los cuales 37 mil corresponden a locales comerciales. Se estima que la obra generará unos 2.200 nuevos empleos e irá de la mano de la construcción del ecoparque Kaukari.
La inversión, estimada en US$66 millones, es la primera iniciativa que se desarrolla sobre las vastas propiedades que la minera posee en el corazón de la ciudad. El mall ocupará sólo la mitad del terreno donde se ubicaba la planta Sali Hochschild y no involucra a la extensa zona de relaves.

Normativa para la gran minería
La Ley Nº20.551 sobre Cierre de Faenas e Instalaciones Mineras, que entró en vigencia  el 11 de noviembre pasado, obliga a las empresas mineras a incluir en la presentación de sus proyectos un plan de cierre que contenga una serie de medidas. Tales como asegurar la estabilidad física y química del área, y mitigar los efectos que la actividad minera pueden provocar  en la salud y seguridad de las personas y el medioambiente. Para ello, la ley exige que las empresas mineras, en particular las que pertenecen a la Gran Minería, otorguen una garantía que  la correcta implementación del plan y, asimismo, que realicen auditorías periódicas a sus planes de cierre, para comprobar su debido cumplimiento y adecuación.
Esta ley distingue dos tipos de procedimientos, según el volumen de extracción o beneficio de la faena minera. “Así, aquellas faenas cuya extracción sea igual o inferior a las 10.000 toneladas mensuales de mineral, se acogen a un procedimiento simplificado. En cambio, si la producción es superior a dicho volumen, quedarán sometidas a un procedimiento más riguroso denominado de aplicación general, en que las empresas deberán constituir garantías financieras, realizar auditorías, aportar a un fondo de post-cierre”, afirma el jefe del departamento jurídico del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), Max Larraín.
Del mismo modo, la normativa distingue dos tipos de procedimientos dependiendo si se trata de operaciones nuevas, es decir que se inicien después del 12 de noviembre de 2012 o de faenas en operación en dicha fecha. “En este último caso, existe un procedimiento transitorio, aplicable a las empresas que produzcan más de 10.000 toneladas de mineral mensual, en el que solamente se les exigirá valorizar sus planes de cierre (ya aprobados por el servicio conforme al Reglamento de Seguridad Minera), y disponer de la garantía financiera, antes del 12 de noviembre de 2014”, explica Larraín.

Sanciones
Las sanciones son severas, pudiendo llegar a multas de hasta 10.000 UTM o la disposición acelerada de la garantía. “Del mismo modo, la ley contempla sanciones para el representante legal de la empresa que incumpla con el plan de cierre”, explica Max Larraín.
Con respecto a la fiscalización, el abogado afirma que al igual como se fiscaliza la seguridad minera en el cumplimiento del Reglamento de Seguridad Minera, “se deberá hacer lo mismo en el debido cumplimiento y adecuación de los planes de cierre, tanto en el período de ejecución de los proyectos mineros, como durante y el post desarme de las instalaciones. Esto será posible con la presencia periódica de fiscalizadores, quienes verificarán que se cumplan los planes de cierre propuestos por las empresas mineras y aprobadas por Sernageomin en concordancia con la normativa ambiental”.
De acuerdo al cierre voluntario de la mina El Indio, el cual se realizó en 2002, el experto opina que este es un excelente ejemplo y modelo a seguir. “La nueva normativa busca encaminar a las empresas mineras para que puedan planificar el cierre de una faena desde el inicio de la  operación, de manera de que, al momento de ejecutar el cierre, los costos sean razonables y los resultados sean similares a los logrados en la mina El Indio”.

Autoridades de Antofagasta visitaron mina El Indio
En enero de 2012 la comitiva constituida por las autoridades regionales de Antofagasta y Coquimbo y encabezada por el gerente general ejecutivo de Barrick Chile, Robert Mayne-Nicholls, visitaron las instalaciones de la mina El Indio, primera faena minera en cierre medioambiental en Chile.
El objetivo de esta visita técnica fue monitorear y mostrar de forma transparente la gestión ambiental que se está desarrollando en esa faena, como parte de nuestra política de minería responsable. “Estamos orgullosos de cómo estamos haciendo las cosas en este importante desafío, y lo queremos compartir con las autoridades y la comunidad”, destacó Robert Mayne-Nicholls.
Al mismo tiempo, las autoridades que participaron de esta visita, se mostraron sorprendidos con la seriedad y el profesionalismo con el que nuestra compañía ha encarado este histórico cierre de la faena El Indio, y destacaron el compromiso de Barrick con el medioambiente y la comunidad “marcando una pauta de cómo se debe hacer minería en nuestro país”.
Pablo Toloza, gobernador provincial de Antofagasta, destacó que los trabajos de cierre que responden a un acto voluntario de la Compañía. “Los estándares que ha utilizado Barrick son el piso con el que deberá actual la industria para los futuros cierres mineros”, subrayó Toloza.
Irina Salgado, directora regional de la Oficina Nacional de Emergencia del Ministerio del  Interior y Seguridad Pública (Onemi), comentó sobre las obras que se están realizando en El Indio “esta es una faena que considera obras de mitigación en su cierre tanto en el área minera como en el área de riesgo. Básicamente con el tratamiento que se le está haciendo a las aguas y todo lo relacionado con los decantadores”.
En la misma línea el Seremi de Medio Ambiente, Hugo Thenoux, hizo un breve análisis de lo que pudo ver en la visita, aunque señaló que es difícil realizar un diagnóstico sin hacer un análisis técnico. “Se ve bastante bien, que han tomado medidas de resguardo de manera de evitar futuros impactos en el medio ambiente, sobre todo en aguas abajo, y por lo tanto creo que es un gran avance”.

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Revista Construcción Minera es la nueva publicación técnica de la Corporación de Desarrollo Tecnológico (CDT) de la Cámara Chilena de la Co nstrucción (CChC), que además cuenta con el apoyo del Comité de Túneles y Espacios Subterráneos de Chile (CTES). Su enfoque consiste en el análisis de proyectos de construcción para la minería además de difundir nuevos productos, materiales, servicios, soluciones y sistemas constructivos orientados a este subsector.construcción