Chile, liderazgo en la minería del cobre

Álvaro Merino Lacoste Gerente de Estudios de Sonami
Álvaro Merino Lacoste
Gerente de Estudios de Sonami

Hemos visto en el último tiempo un debate respecto de si Chile estaría perdiendo liderazgo en la producción de cobre a nivel mundial. Se ha planteado que Perú estaría creciendo a pasos agigantados, situación que podría convertir a ese país en el principal productor de cobre a nivel global. El argumento se basa en que entre los años 2014 y 2016, Perú incrementaría su producción en más de 800.000 toneladas, esto es un aumento de 60%.

En la última década, Chile incrementó su producción de cobre desde 5.320.000 toneladas en el año 2005 a 5.750.000 toneladas en el 2014, esto es un crecimiento de 8%. En el año 2005 generaba el 35% de la totalidad de la producción de cobre de mina a nivel mundial, mientras que el 2014 alcanzó el 31%.

Considero relevante destacar que en los últimos diez años la producción de cobre de Chile creció. No obstante, otros países aumentaron significativamente su producción en el periodo indicado, como por ejemplo, el Congo creció en 956%, China en 114%, Zambia en 72% y Perú en 37%.  Por tanto, el menor crecimiento de Chile respecto de estos países explica la caída en la participación mundial de nuestro país que pasó de un 35% en el 2005 a un 31% en el 2014. En síntesis nuestro  país es líder en la producción de cobre a nivel mundial

Asimismo, la producción mundial de cobre de mina aumentó en el periodo indicado en 22%, pasando de 15.127.000 toneladas en el 2005 a 18.516.000 toneladas en el 2014.

A Chile le ha ido bien en la industria minera. A modo de ejemplo, en los últimos 10 años, este sector productivo generó el 15% del PIB del país, contribuyó con el 58% de las exportaciones totales y aportó el 19% del financiamiento fiscal, ello comprende tanto los excedentes de Codelco como de la tributación de la minería privada. Este país es líder en la producción de cobre a nivel mundial.

Se plantea entonces por qué Chile no ha sido capaz de mantener el impulso del boom minero que vivió en los años 90.

A este respecto se debe considerar que otros países, desde fines de los noventa y la década del 2000, adoptaron políticas para atraer la inversión minera, como Perú, Zambia, Congo, etc., iniciativas que Chile impulsó desde comienzos de los años ochenta. Asimismo, es preciso señalar que el grado de exploración del territorio de dichas naciones es sustancialmente inferior al que registra Chile, lo que por cierto también contribuye a impulsar la inversión minera.

No obstante este panorama, Chile no está en riesgo de perder el liderazgo en la industria extractiva que hoy ostenta, pues actualmente genera el 31% del cobre de mina a nivel mundial, le sigue en importancia China con el 9%, Perú con el 8%, Estados Unidos con el 7% y el Congo con el 6%. Es decir, el diferencial de la producción de Chile con el país que le sigue en importancia es enorme y actualmente alcanza a 4.100.000 toneladas.

Adicionalmente, de acuerdo a un reciente estudio de la Universidad Católica, dos tercios de los 36 nuevos grandes proyectos mineros que hay en el país son altamente competitivos a nivel global.

Por tanto, estimo que Chile continuará siendo un líder en la industria minera mundial. En este sentido, el gran desafío es seguir trabajando por una minería sustentable y mantener un adecuado clima de negocios para que los inversionistas continúen llegando al país.

En este sentido, se debe perseverar en las políticas públicas que han permitido que Chile haya alcanzado un claro liderazgo en la industria minera a nivel mundial.

Debemos tener presente que un inversionista cuando evalúa un proyecto minero no solo centra la atención en los costos sino también en la institucionalidad, vale decir, el marco jurídico, económico y político donde se va a efectuar la inversión, más aún si esta se desarrolla en el largo plazo, como es el caso de la minería.

Chile continúa siendo un país atractivo para invertir en minería, pero no debemos dormirnos en los laureles, hay que perseverar en las políticas públicas que han contribuido al desarrollo de la industria minera.

Planteo esto porque el extraordinario éxito alcanzado por la minería chilena se explica por una diversidad de factores que se mantienen presentes. Destaca el enorme potencial de recursos mineros y la sólida capacidad, tradición y cultura minera de sus empresarios, profesionales y trabajadores. Junto con ello, ha sido relevante el marco institucional político, económico y jurídico que han proporcionado garantías de competitividad, estabilidad y confianza al sector.

Esta institucionalidad ha generado confianza, estabilidad y seguridad, elementos claves para atraer la inversión, especialmente en minería, cuyos proyectos se desarrollan en el largo plazo. La legislación chilena ha combinado armónicamente los intereses del país y las garantías que requieren el inversionista minero para abordar proyectos que demandan cuantiosas inversiones, sofisticada tecnología y profesionales y técnicos de primer nivel.

Hemos sido un país confiable y esa condición se ha reflejado en el flujo permanente de inversiones que han concurrido a Chile, en representación de los más importantes consorcios mineros del orbe que han establecido aquí su base de operaciones para América Latina.

Lo que distingue y diferencia a los países no son los recursos naturales en sí, sino que la institucionalidad que se dan para hacer uso eficiente de los recursos de que disponen. Por ello adoptar medidas que afecten la confianza en las instituciones implica necesariamente, menor inversión y desarrollo.

Si persistimos en hacer bien esta tarea, la minería, continuará siendo uno de los más sólidos pilares en que se sustentará el desarrollo económico y social de Chile.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders