Auge de la productividad minera en los 90

Gustavo Lagos
Gustavo Lagos C., profesor Pontificia Universidad Católica de Chile

La fuerza motor del alza de productividad laboral durante la década de los 90 en la minería del cobre de Chile fue la inversión y la consiguiente alza de la producción desde 1,5 a 4,6 millones de toneladas de cobre, con la entrada en operación de 13 nuevas minas.

El cálculo de la productividad laboral se realiza dividiendo las toneladas totales de cobre fino producidas, por el total de trabajadores propios y contratistas de operación y servicios. Además se realiza una corrección del número de trabajadores para las faenas que exportan concentrado, de tal forma que las cifras de productividad de cada operación sea comparable con la productividad de las otras faenas.

En 1994 la productividad de la minería privada del cobre, conformada por Los Bronces, El Soldado, Mantos Blancos, Quebrada Blanca y Escondida, era de 120  toneladas por trabajador. Con la entrada en producción de Candelaria, Zaldívar, El Abra, Collahuasi, y Manto Verde la productividad aumentó a 137 toneladas por trabajador, siendo esta la mayor cifra histórica de la minería chilena, ya que desde entonces la productividad comenzó a reducirse.

Por su parte, la productividad laboral de Codelco aumentó desde 32 a 57 toneladas por trabajador desde 1993 a 2000, debido a una reducción de su personal total en 5.700 y por el aumento simultáneo de la producción desde 1,14 a 1,54 millones de toneladas. Ello, a pesar de la reducción de ley media de las minas de esta empresa de cerca 14% en este periodo. La entrada en operación de la mina Radomiro Tomic en 1998 jugó un rol fundamental en este aumento.

Tanto Codelco como las mineras privadas sufrieron el efecto de los mismos factores en la década de los 90, reaccionando en forma bastante similar, entre otras razones, debido a la gran rotación de altos ejecutivos entre diversas minas.

No hubo debate sobre el aumento de la productividad ni sobre la reducción de costos en la década de los 90. Se daba por hecho que las cosas debían ir bien con tanta nueva mina y con abundante nueva tecnología. En la segunda mitad de la década comenzó un movimiento intenso para instaurar un Royalty ya que las mineras estaban pagando muy pocos impuestos. El gobierno del Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle estaba ya convencido de ello cuando llegó la crisis asiática sepultando cualquier intento de mayores tributos.

Tampoco hubo gran debate sobre la productividad desde 2000 a hasta 2012, cuando la misma industria minera lo puso de moda. Los chilenos habíamos concluido que las virtudes del superciclo eran permanentes, que producir cobre era fácil, y que la riqueza que estaba en la tierra, solo había que sacarla. Que lejos de la realidad.

Por teoría sabemos que la forma de aumentar la productividad en la minería se logra con la inversión, con la nueva producción, y con la nueva tecnología. Tenemos la demostración de esta teoría en la década de los 90. Y no nos engañemos, lo que viene a futuro no es distinto. Por ello no hay que hacerse grandes expectativas sobre el aumento de productividad en el futuro, el que no ocurrirá en forma sustancial hasta que se gatillen las expansiones y nuevos proyectos. Falta aún algo para ello. Pero para eso hay que prepararse.

Post Author: Fabiola Garcia Sanders